La violencia, sea explosiva o velada, está presente en nuestra vida cotidiana. Aunque tenemos que reconocer que nos ha acompañado siempre, cual condición inherente a la especie humana, cobra mayor relevancia en el mundo de hoy, pues nunca antes se había evidenciado tan claramente el aumento de la agresividad hacia el prójimo. Atentar sistemáticamente contra la autoestima de una persona mediante críticas, desprecio, abandono o insultos; destruir su ropa, también son formas de violencia. No cabe duda de que a veces los golpes al espíritu son mucho más dañinos que los golpes a la piel. Las víctimas de este tipo de violencia, por lo general, continúan sufriendo calladamente y por eso no reciben la ayuda necesaria. LEER MAS
España -El Consejo de Ministros ha autorizado hoy la implantación de los dispositivos electrónicos de detección de proximidad de agresores denunciados por violencia contra las mujeres, para garantizar las medidas de alejamiento acordadas por los jueces. Esta medida, que comenzará a funcionar en 2009, pretende impulsar la lucha contra los malos tratos a las mujeres. El sistema de detección de proximidad está compuesto por dos equipos, el del la víctima y el del agresor. La víctima porta un aparato, con la apariencia y el tamaño de un teléfono móvil que emite una aguda señal de aviso en el caso de que el maltratador rompa la barrera de los 500 metros de distancia con respecto a la víctima. LEER MAS
No es necesario irse hasta Transilvania para toparse con un vampiro. Sarcasmos y “bromas”, hacer sentir a la víctima culpable, depresiones imaginarias. Inofensivos en apariencia, estos seres pueden llegar a ser terriblemente nocivos para las personas que les rodean, con las cuales establecen relaciones muy estrechas pero altamente tóxicas, en las que el poder está todo de su parte. Los vampiros emocionales encuentran su felicidad en el sufrimiento y la baja autoestima de los demás, y son grandes expertos en producirla. Muy celosos, envidiosos e inseguros, que necesitan tener el control de las relaciones y se esfuerzan con gran éxito en provocar la infelicidad y el malestar de los otros. Tienen el poder no solo de exasperarte, sino de hipnotizarte, de obnubilarte la mente con promesas falsas. Son brillantes, encantadores, te caen bien, confías en ellos. Desaparecen, dejándonos vacíos, las carteras vacías o, quizá, el corazón roto. Te preguntas…¿serán ellos o yo?. Son ellos. LEER MAS