En los próximos años, este fenómeno social pasará de un millón a un millón y medio, en todo el mundo, según la OMS. Especialistas ayudan a comprender esta tendencia, con opiniones, sugerencias y herramientas de prevención. Cada vez se tiene menos tolerancia a la tristeza y al dolor anímico o espiritual, a las pérdidas, fracasos o directamente a permitirse “estar mal”. Cada vez se tiene menos capacidad para pedir ayuda, para darla o para encontrar alguna contención. Frente a esta presión social para exhibir el “pum para arriba” en el trabajo y el ámbito familiar, “el hombre es el que menos permiso tiene para expresar su angustia y desesperación”. Leer más..

