Cada vez más se demuestra que la tristeza, los nervios, la ansiedad y el enojo, entre otros estados anímicos, influyen significativamente en el devenir de una enfermedad. Las emociones y sentimientos afectan nuestra salud. Nuestros pensamientos producen liberación de sustancias y conexiones neuroquímicas: alteran no solamente el propio sistema nervioso (en lo anímico y cognitivo), sino el resto del organismo. Read the full story
