Por Bernardo Kliksberg (LA NACION) - Los niños ladrilleros de Perú, como todos, deberían estar en la escuela. Obligados a trabajar por la pobreza producen 300 ladrillos por día. Tienen baja estatura, los pies planos, problemas en la piel, en los riñones y en la columna por el peso de los moldes, y también dificultades intelectuales. Los niños que hacen malabares en las calles de Buenos Aires desesperados por conseguir unas monedas juegan con fuego frente a los autos. Además de poder quemarse y caerse, están en riesgo en todos los planos. LEER MAS










