ISLAS MALVINAS (Por Alvaro Aurane, Enviado especial La Gaceta). “Quería verlo todo de una vez. Comerme el paisaje con los ojos. Pero no pude. Cuando aterrizamos, apoyé la cabeza en la ventanilla y me puse a llorar como un loco. Me calmé y pensé que iba a poder mirar desde la escalera del avión. Pero salí y era el mismo lugar, el mismo aire, el mismo viento… Y se me llenaron los ojos de lágrimas. No pude ver ni a un metro de distancia”. “El hombre debe usar su arma más poderosa, cuyo secreto consiste en no ser un arma: Es el lenguaje. Hay que dialogar siempre”. Read the full story
