No es necesario irse hasta Transilvania para toparse con un vampiro. Sarcasmos y “bromas”, hacer sentir a la víctima culpable, depresiones imaginarias. Inofensivos en apariencia, estos seres pueden llegar a ser terriblemente nocivos para las personas que les rodean, con las cuales establecen relaciones muy estrechas pero altamente tóxicas, en las que el poder está todo de su parte. Los vampiros emocionales encuentran su felicidad en el sufrimiento y la baja autoestima de los demás, y son grandes expertos en producirla. Muy celosos, envidiosos e inseguros, que necesitan tener el control de las relaciones y se esfuerzan con gran éxito en provocar la infelicidad y el malestar de los otros. Tienen el poder no solo de exasperarte, sino de hipnotizarte, de obnubilarte la mente con promesas falsas. Son brillantes, encantadores, te caen bien, confías en ellos. Desaparecen, dejándonos vacíos, las carteras vacías o, quizá, el corazón roto. Te preguntas…¿serán ellos o yo?. Son ellos. LEER MAS
Por Bernardo Kliksberg (LA NACION) - Los niños ladrilleros de Perú, como todos, deberían estar en la escuela. Obligados a trabajar por la pobreza producen 300 ladrillos por día. Tienen baja estatura, los pies planos, problemas en la piel, en los riñones y en la columna por el peso de los moldes, y también dificultades intelectuales. Los niños que hacen malabares en las calles de Buenos Aires desesperados por conseguir unas monedas juegan con fuego frente a los autos. Además de poder quemarse y caerse, están en riesgo en todos los planos. LEER MAS
Argentina - Por Gonzalo Basile. Presidente Médicos del Mundo Argentina. Personas que viven y mueren atormentadas por la crueldad de la exclusión social. ¿Qué le pasa a una sociedad y un Estado que naturaliza como parte de su paisaje cotidiano que miles de chicos, adultos e incluso ancianos vivan y mueran en las calles de una gran Ciudad como Buenos Aires? Sin duda, esta pregunta es el primer disparador que nos interpela para pensar si las más de 10 mil personas en situación de calle y sin techo que habitan el mapa porteño realmente en los últimos años fueron/son prioridad humana, política, social del Estado local. Pareciera que no. Cuando uno se acerca a los profundos procesos de exclusión social como es el caso de la población en situación de calle, son las propias historias de vida las que nos cuentan de esos entramados de miseria, opresión, en definitiva de deshumanización social. LEER MAS
Por Néstor Sappietro (APe) El trabajo no parece tan complicado. Alcanza con tomar un mapa de nuestro país, marcar con un fibrón las zonas más pobres, rastrear al olvido en toda esa geografía, y entonces daremos con las pestes que azotan a los que menos tienen. El mapa del mal de Chagas ocupa la misma zona que el mapa de la pobreza. En la misma superficie se podrá encontrar tuberculosis, desnutrición, brucelosis. Todas las pestes están ahí. No hace falta un rastreo demasiado profundo, solo hay que buscar los cuerpos resquebrajados por la desidia, los que no ofrecen ninguna resistencia a las enfermedades. LEER MAS
Argentina - (APe).- Una frazada deshilachada, cartones, diarios, restos de comida, los perros merodeando y el frío como una penitencia adicional. La indiferencia de los que miran y no ven. La indiferencia de los que ven y no les importa. 80 familias están durmiendo en la Plaza de Mayo. Son 48 chicos con edades que van de los 3 meses a los 16 años, la mayoría de ellos tienen entre 4 y 10 años, están viviendo con el cielo como todo techo en el preciso sitio donde se expresaron las luchas sociales más significativas de nuestra historia. Allí, a pocos metros de la Casa de Gobierno, debajo de la Pirámide de Mayo. Vivir a la intemperie… Andar con el alma desguarnecida… No existe un paisaje más triste, más humillante, más desolador.. LEER MAS