Algunos estudios científicos sostienen que la intención de voto depende de los genes. Si la ideología es hereditaria, ¿para qué sirven las elecciones? ¿El militante izquierdista nace o se hace? ¿Puede un simpatizante de la derecha cambiar con facilidad el sentido de su voto? Desde hace décadas, los partidarios de uno y otro bando descalifican a sus rivales asegurando cosas como que: “Esos ya han nacido con el voto decidido” y “no cambiarían de opinión nunca, por muy mal que lo hagan los suyos”. Aunque ambas afirmaciones son en realidad muy exageradas, podría ser que escondieran un fondo de verdad. Leer más..

