Argentina - Niños de El Algarrobal suelen ayudar a su familia con trabajos en ladrilleras. Las mañanas de Federico (nombre ficticio) suelen amanecer con un polvillo flotando en el cielo. Acostumbrado a esa especie de bruma, no ve las partículas que -al parecer- afectan su piel tanto como sus vías respiratorias. La realidad de Federico -que la Fundación Proniño intenta cambiar- podría ser la de varios chicos (de entre 6 y 15 años) de la zona, donde abundan los hornos. Los padres de estos niños, la mayoría son analfabetos Read the full story
