La ONU, el Banco Mundial, la mayoría de los expertos y últimamente el G-8, vienen advirtiendo sobre el peligro de estallidos sociales a escala global que podrían estar generados por el impacto de los precios del petróleo sobre el costo de los alimentos en los países más pobres de Asia, África y América Latina. Pero, a pesar de las advertencias que realizan sus organizaciones y autoridades más prominentes, el sistema todavía no ha logrado conjugar una respuesta al peligroso cóctel petróleo-alimentos-conflictos sociales que ya se retroalimenta y expande por todo el planeta. 33 países en el mundo afrontan la posibilidad de malestar social o político debido a los elevados precios de los alimentos y la energía.
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