Por Néstor Sappietro (APe) El trabajo no parece tan complicado. Alcanza con tomar un mapa de nuestro país, marcar con un fibrón las zonas más pobres, rastrear al olvido en toda esa geografía, y entonces daremos con las pestes que azotan a los que menos tienen. El mapa del mal de Chagas ocupa la misma zona que el mapa de la pobreza. En la misma superficie se podrá encontrar tuberculosis, desnutrición, brucelosis. Todas las pestes están ahí. No hace falta un rastreo demasiado profundo, solo hay que buscar los cuerpos resquebrajados por la desidia, los que no ofrecen ninguna resistencia a las enfermedades. LEER MAS









