“Hay muchas razones por las cuales una sociedad responsable, libre y pensante debería negarse a esta producción que tanto rememora al coloniaje con su despojo de territorios y cuerpos”. Las poblaciones cordilleranas están alertadas y evitando que la actividad minera a cielo abierto siga el ritmo de expansión que ha mostrado en los últimos catorce años. El 75 por ciento de las áreas con “potencial minero” del país se encuentra sin explotar. Sumemos este dato a una legislación que abre las puertas y subsidia a los devastadores capitales mineros internacionales y una propaganda oficial que pregona las altas tasas de rentabilidad en la extracción de oro y cobre, más la “conveniencia de los bajos costos que ofrecen los servicios públicos y la mano de obra local”, todo convierte al país en “la meca” de las corporaciones mineras. LEER MAS









