“Estamos en el momento más crítico. Con el frío, los chicos se nos mueren como moscas y acá no hay remedios…”, lamenta Victoria, una de las voluntarias del Centro Comunitario Padre Conforti, en Villa Lamadrid, Ingeniero Budge. Conduce a una de las cronistas por este barrio que queda a sólo 30 minutos del Obelisco, pero parece estar enclavado en el siglo pasado. Dice “caen como moscas” porque mueren de tuberculosis, de hambre, de lepra, por infecciones respiratorias. Y sus muertes parecen ser anónimas, por ser tantas y porque los habitantes de la zona se acostumbraron al hecho de que allí la vida valga poco. Alejandra González vive allí. Tiene 12 años y camina con dificultad. Tiene bajo peso, baja talla y dos años de retraso en la escuela. LEER MAS









