CASTALIAN SPRINGS, Tennessee (AP).– Primero, los socorristas pensaron que era una muñeca. Pero vieron, de pronto, que se movía. En un pastizal en el que había desparramados juguetes, ramas desgajadas, troncos astillados y fragmentos de ladrillos arrojados violentamente por la ira del tornado, Kyson Stowell, de 11 meses, yacía tendido boca abajo, en el barro, a 150 metros de lo que había sido su hogar. Leer más..

