(Bariloche) Alan Faena pagó 14,5 millones de dólares por 45 hectáreas. El lugar pertenecía al gremio docente OSPLAD y tenía un fin social. Empresarios del sector hotelero, comercio, vecinos y organizaciones sociales encabezaron esta mañana el reclamo ante el Concejo por la posible afección de una obra de gran magnitud al medio ambiente, la arqueología, el patrimonio histórico y paisajístico del sector.
(ADN) Una ordenanza preventiva hasta la concreción del Plan de Manejo Integral de la zona de lago Moreno, podría restringir y hasta frenar las obras que el empresario Alan Faena pretende concretar en un lote de 47,5 hectáreas que recientemente adquirió por una cifra millonaria a la Obra Social para la Actividad Docente (OSPLAD).
Empresarios del sector hotelero, comercio, vecinos y organizaciones sociales encabezaron esta mañana el reclamo ante el Concejo por la posible afección de una obra de gran magnitud al medio ambiente, la arqueología, el patrimonio histórico y paisajístico del sector donde se emplaza el hotel Moreno y el albergue Juan Domingo Perón.
La operación inmobiliaria por 14,5 millones de pesos que el empresario Alan Faena concretó la semana pasada para adquirir el hotel sindical y su intención de construir un hotel cinco estrellas con 140 habitaciones, generó polémica en distintos sectores que suman motivos diversos para su rechazo a la operación.
Los empresarios señalaron que el principal punto de rechazo a la obra es la alteración del medio ambiente, las cuestiones paisajísticas, históricas y arqueológicas que se conservan en el predio en cuestión.
“No estamos en contra de las inversiones pero solicitamos una urgente regulación de las tierras”, reclamó el empresario hotelero Hugo De Barba, en un encuentro que mantuvieron los referentes con el Concejo Municipal.
El concejal Darío Rodríguez Duch indicó que existen herramientas para “paralizar, reformular y hasta frenar” el emprendimiento que se pretenda construir debido a que el proyecto debe pasar por la Unidad Coordinadora y encuadrarse en la normativa vigente.
La propuesta concluyó en analizar los expedientes y la historia del lugar, además de la normativa ambiental que rige para esa zona y luego emitir una ordenanza “restrictiva” hasta que se concluya el Plan de Manejo Integral.
En este sentido, la concejal Arabela Carreras reconoció que “el Código no satisface las necesidades de protección de esa zona” e instó a trabajar para generar una propuesta de protección de la zona con medidas ambientales y arqueológicas.
Por su parte, Hugo Cejas señaló que el uso del hotel no se vería alterado con la nueva obra debido a que continuaría destinado a la materia de alojamiento aunque habría que analizar los parámetros que indica el Código Urbanístico para esa zona.
Otra de los rechazos a la operación inmobiliaria fue expuesto por organizaciones sociales que remarcaron que el hotel de OSPLAD había sido otorgado por el Ministerio de Educación del gobierno de Juan Domingo Perón en 1953, con fines sociales, y en ese sentido también en el año 2001 el intendente radical Atilio Feudal otorgó el dominio de las tierras a la obra social, avalado por el Concejo bajo la ordenanza 1106.
Posteriormente, en 2003 el intendente Alberto Icare firmó un convenio de reciprocidad con OSPLAD para que el fin social del hotel alcance a los empleados municipales y a la escuela de deportes local.
En este sentido, el punto en discusión es el no cumplimiento de la obra social respecto a los fines con que se le fue otorgado el hotel en cuestión, aunque desde el Concejo, se desestimó en parte la posibilidad de iniciar acciones al respecto debido a que no estaría especificado la obligatoriedad del propietario de continuar con un fin social.
“La Municipalidad tenía derecho a condicionar hace 5 años atrás”, señaló el empresario Hugo De Barba quien remarcó, al igual que otros referentes la falta de previsión de la comuna ante una situación como la actual.
Para el referente de la Asociación Naturista Andino Patagónica, Adam Hajmk, “el fin social se ha desvirtuado y OSPLAD habría actuado de mala fe”, al vender las tierras y el edificio actual para la construcción de un lujoso hotel.












