Sandra Fuentealba: Una mujer atrás de un par de ojos empañados


Sandra: “Hace poco que logré ver una perspectiva a futuro. Eso implica que una decide vivir. A veces la vida nos pone en un lugar en el cual debemos ser y no en el que queremos ser”. “Me es difícil reconocerme hoy, porque siempre tengo nostalgia por la Sandra que fui.” El momento más difícil que pasamos fue una recaída de Camila (15), después de la Navidad. Tenía una crisis de llanto, por la que tuve que llevar al hospital. Me decía que quería irse con su papá y yo le decía que no, que se quedara conmigo, que íbamos a salir adelante, que la vida iba a empezar a tener un sentido. Debe haber justicia por el crimen de su papá.”

Por Nadia Mansilla (ACTA) - (Argenpress) Sandra Rodríguez, dice su documento. Sin embargo, desde el 4 de abril de 2007, esta neuquina por opción, es conocida públicamente como Sandra Fuentealba. Así, sin el prefijo ‘de’. Sandra Fuentealba. Esa mujer. Era esposa, madre, docente y todas esas cosas que las mujeres deben ser, como una herencia o ese destino.

Tal como un edredón tejido, el mandato se transmite por generaciones. Ella pudo con todo eso y más, luego que la brutal represión contra los maestros que se manifestaban en Arroyito, Neuquén, se quede con la vida de su marido, Carlos. Se la arrebataron como un botín para calmar la disputa salarial que el gremio docente sostenían desde antes del comienzo del ciclo lectivo.

¿Cómo está Sandra Fuentealba hoy?

Estos 11 meses que pasaron, fueron de mucho caminar, mucho andar. Hace poco que logré ver una perspectiva a futuro. Eso implica que una decide vivir. A veces la vida nos pone en un lugar en el cual debemos ser y no en el que queremos ser. Desde el comienzo, esta ha sido una lucha interna, porque desde un principio quise irme con Carlos. Y su asesinato también implicó, como docente que trabajo hace 20 años, un costo enorme para mí. Hoy, no sé si voy a volver a ejercer. Lo veo muy difícil, con todo lo que me representa el fusilamiento de Carlos en una lucha docente. Yo aposté a la educación como docente y esto fue lo peor que pudo pasarme en ese sentido.

Pero creo que cuando uno construye desde lo interior, como construimos con Carlos, y nos pasan estos golpes tan duros, lo único que hace mantenerte en pie es esa construcción interior. Mi búsqueda siempre fue esa: superarme como docente, llegar al arte como otro código con el que llegaba a los alumnos desde una forma distinta de comunicación, con lo grandioso que tiene la expresión artística. Esto también es contradictorio, porque hoy no puedo expresarme artísticamente. Pago todo lo sucedido con el costo de no poder pintar.

Se me hace muy difícil encontrarme con ese mundo. Como si fuera un lugar por donde no puedo transitar todavía, porque estoy muy sensibilizada. Me es difícil reconocerme hoy, porque siempre tengo nostalgia por la Sandra que fui. Además, esto de ser pública sin haber querido serlo, ha implicado una metamorfosis grande y obligada. He sentido resistencia a cambiar muchas cosas. Y cuando uno se resiste a cambiar, en medio del dolor, se resiste a vivir. La vida es cambio, es crecimiento y superación. En eso, es una lucha diaria, como tenemos todas las mujeres, todos los días de nuestra vida. En esta pelea, he contado con el apoyo de mucha gente.

Entre todas esas personas, de todo el país, destaco el rol que juegan Fernanda y Silvia, dos amigas que han tenido el coraje y la valentía de estar en los momentos más difíciles de mi vida. Me sostuvieron de manera increíble, en una forma incondicional. Siguen al lado mío hoy, porque además de la pérdida de Carlos, ha habido otras pérdidas más. Amigas, mujeres que sienten el dolor desde el mismo lugar que una.

¿Y cómo están sus dos hijas, Camila y Ariadna?

Sé que en todo este tiempo cobré mucha fuerza como mamá. Estaba muy ausente. No me refiero a presencia física, sino a estar inmersa en el dolor. Hoy, somos tres mujeres en mi casa. Con edades muy distintas, porque Camila tiene 15, Ariadna 10, y yo 40. Mis hijas se convirtieron en mujeres y las tres nos apoyamos entre nosotras. Cuando estoy mal, las únicas que pueden contenerme son ellas. Me siento sumamente orgullosa de tener estas hijas que tengo, como espero que el día de mañana ellas estén tan orgullosas de su papá como de su mamá.

El momento más difícil que pasamos fue una recaída de Camila, después de la Navidad. Tenía una crisis de llanto, por la que tuve que llevar al hospital. Me decía que quería irse con su papá y yo le decía que no, que se quedara conmigo, que íbamos a salir adelante, que la vida iba a empezar a tener un sentido. Es real que, para que le pueda decir a mis hijas que la vida es creíble, lo mínimo que debe haber es justicia por el crimen de su papá.

En tremenda tormenta donde el sol será el veredicto que ponga tras las rejas a los responsables de la represión, Sandra mantiene vigente su resistencia. Sigue creyendo que no está completa, pero por lo menos puede decir que está viva, algo que no podía decir hace un tiempo atrás. A veces deja que esa fortaleza descanse un poco sobre sus mejillas, convertida en lágrimas. El resto del tiempo, sostiene una lucha sin pausa en búsqueda de justicia para Carlos. Su Carlos, su compañero, cuyo apellido es ahora suyo, porque lo llevará para siempre. (fin)

 

Carlos Fuentealba fue un docente y activista sindical argentino, asesinado el 5 de abril de 2007 durante la represión de una movilización docente con motivo de una huelga en Neuquén, Argentina.

Nació en 1966 en Junín de los Andes, en la zona cordillerana de la provincia de Neuquén, Argentina. Creció en el campo de una familia humilde, cerca del lago [Lacar], en San Martín de los Andes, a unos 400 km al sur de la ciudad de Neuquén, donde realizó los estudios primarios. Se trasladó a la capital de la provincia para realizar sus estudios secundarios en una escuela industrial, donde se recibió de técnico químico.En los años siguientes trabajó en diferentes empleos: en un laboratorio, en un supermercado y en una fábrica de jugo. En la década del 80 trabajó en el Sindicato de la Construcción (UOCRA). Patricia Varela, directora del secundario donde él daba clases, comenta que:

Desde adolescente consiguió un trabajo de administrativo en la UOCRA, donde empezó a involucrarse en las luchas por un mejor salario y mejores condiciones de vida, después se recibió de docente, hace dos años y desde ahí acompañó a sus amigos activistas en cada lucha.

De esos años data su afiliación al Movimiento al Socialismo (MAS) del que se alejó en 1993[1]

Recibido de docente en 2005, a los 38 años, comenzó a trabajar como profesor de química en el Centro Provincial de Enseñanza Media (CPEM) Nº 69 de la Cuenca XV, uno de los barrios más pobres del oeste de Neuquén. Allí fue elegido por sus compañeros como delegado sindical. En 2006 recibió el premio del “Rey del Colegio” como mejor profesor, distinción otorgada por los estudiantes.

Al momento de su muerte Fuentealba tenía 40 años y dos hijas de 10 y 14 años.

La manifestación de Arroyito y su asesinato a manos de un policía

El 4 de abril de 2007 Fuentealba participaba de una protesta en el marco de una huelga del sindicato docente ATEN, perteneciente a la CTERA, que planeaba un corte de la ruta 22 a la altura de Arroyito. La decisión de hacer la protesta fue tomada en asamblea por la mayoría de los afiliados al sindicato. Fuentealba no compartía la decisión de hacerla en ese lugar porque lo consideraba peligroso, pero accedió a la voluntad de la mayoría.[2] Ese día la policía provincial recibió la orden del Gobernador Jorge Sobisch de impedir que los manifestantes cortaran la ruta en ese lugar, usando la fuerza de ser necesario, argumentando defender el derecho constitucional al libre tránsito de las demás personas.[3]

Al llegar al lugar y antes de que se efectivizara el corte de ruta, los docentes fueron reprimidos con balas de goma, gases lacrimógenos y un carro hidrante en dos ocasiones. Muchos se refugiaron en una estación de servicio cercana y otros eran perseguidos por policías a pesar de haberse retirado de la ruta. Tras detenerse momentáneamente el accionar policial, los docentes se retiraron en grupo, a pie y en autos, hacia la ciudad de Senillosa, escoltados por camionetas policiales. Luego, sin aviso, las camionetas policiales se adelantaron a la caravana, encerrándola y reanudaron el uso de la fuerza.

Fuentealba se encontraba dentro de un auto, sentado en el asiento trasero, cuando un policía de nombre José Darío Poblete, integrante de la Grupo Especial de Operaciones Penitenciarias (GEOP), hizo fuego contra él con un lanzagranadas, desde una distancia de unos 2 metros. El cartucho de gas lacrimógeno atravesó el vidrio del vehículo y le pegó en la nuca, causándole un hundimiento de cráneo. En el hospital provincial fue sometido a dos operaciones y finalmente murió al día siguiente.

Consecuencias de su muerte

El 4 de octubre de 2007 se realizó un paro nacional docente en la Argentina, al cumplirse 6 meses del asesinato de Fuentealba

Poblete fue procesado imputándole el juez el delito de homicidio calificado.[9]
El hecho causó conmoción y un repudio generalizado y llevó a una declaración de huelga general apoyada por las dos centrales sindicales (CTA y CGT).[10] Simultáneamente los trabajadores de la educación,[11] administrativos[12] y docentes de todo el país[13] llevaron a cabo huelgas, movilizaciones y asambleas masivas,[14] [15] bajo consignas como “Las tizas no se manchan con sangre”, “Sobisch Asesino”, “Nunca Más” entre otras, y exigiendo la renuncia y el juicio político al gobernador Sobisch.

La huelga docente en Neuquén se extendió por más de 50 días y el gobierno intentó reabrir algunas escuelas reemplazando a sus directores con funcionarios de otras areas del gobierno y contratando docentes suplentes.[16] Finalmente se acordó con el gremio docente un aumento salarial, una pensión para la viuda de Fuentealba y otras reivindicaciones,[17] y los docentes se comprometieron a recuperar las jornadas perdidas por el paro.[18]

A pesar de que las protestas en todo el país pedían el juicio político a Sobisch, la legislatura provincial se mantuvo cerrada durante casi dos meses porque los legisladores del partido oficialista, MPN, no asistieron a las sesiones.[19] Cuando finalmente se reunió la asamblea legislativa y la oposición hizo el pedido de juicio político, este fue archivado inmediatamente por el oficialismo.[20] Ese mismo día la Legislatura aprobó la pensión para la viuda de Fuentealba a la que se comprometió el gobierno.

Fuente: Wikipedia


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