(Clarín) La urna donde se conservaba fue violentada por un desconocido, que ahora es buscado por la Policía. Es la segunda vez que alguien lo sustrae: el anterior hecho se había producido en 1990.
El corazón de Fray Mamerto Esquiú, guardado como reliquia en un convento de San Fernando del Valle, en la provincia de Catamarca, fue robado hoy por un desconocido que era intensamente buscado.
Según la Policía, el robo ocurrió cerca de las 18.30 en una de las habitaciones del convento San Francisco, en el centro de la ciudad. Un comerciante que trabaja frente al convento indicó a los policías que el presunto ladrón “es un hombre de barba, que vestía jean y campera negra”.
El cura fray Jorge Martínez, responsable del convento San Francisco, confirmó minutos después de las 19 el robo de la reliquia.
Martínez explicó a la prensa local que la urna fue “violentada” con una piedra o un objeto contundente. “El robo era por el corazón, porque no se llevaron nada más”, precisó el cura.
El corazón de Esquiú había sido robado anteriormente durante el gobierno de Ramón Saadi, el 30 de octubre de 1990. Fue recuperado una semana después, tras ser encontrado en el techo del convento. Hasta hoy, la Justicia desconoce quien lo sustrajo esa vez.
Consagrado por la Iglesia católica como “Siervo de Dios”, Fray Mamerto de la Ascensión Esquiú nació el 11 de mayo de 1826 en el departamento catamarqueño de Piedra Blanca, que hoy lleva su nombre.
Desde joven, se dedicó a la educación: fue maestro de niños y catedrático en conventos. Luego de guerra civil entre Unitarios y Federales, el 9 de julio de 1853 predicó su famoso “Sermón de la Constitución” Argentina, en el cual pidió “concordia y unión para los argentinos”.
En esa oratoria, Esquiú sentó una doctrina jurídica y sociológica de la Constitución naciente. Fue obispo de Córdoba a partir del 16 de enero de 1881 y murió el 10 de enero de 1883 en la localidad catamarqueña de El Suncho.
Mientras los restos de Esquiú fueron enterrados en la catedral de Córdoba, su corazón, que se descubrió “incorrupto” tras una exhumación, permanece en el convento franciscano de Catamarca. En 2005, el Vaticano lo declaró “Siervo de Dios” y la causa su beatificación avanza en la Santa Sede.









