Cáritas Buenos Aires trabaja para generar espacios de formación e inserción laboral donde los protagonistas son aquellos que todavía padecen la exclusión. Un ejemplo es la escuela de capacitación profesional “Pan de Vida”, que ofrece una respuesta frente a la desigualdad de oportunidades. Cuatrocientos alumnos pasan cada año por las aulas de la escuela Pan de Vida que funciona en el Centro Solidario San José, predio que Cáritas Buenos Aires utiliza para desarrollar diferentes actividades de asistencia y promoción.
Los alumnos que concurren a nuestras clases se llevan no sólo el conocimiento adquirido en gastronomía, sino también una certificación oficial que les permitirá tener más herramientas en sus futuras búsquedas laborales”, expresa Graciela Lauro, directora del Centro de Formación Profesional, que a través de las sedes parroquiales, matricula anualmente alrededor de ochocientos alumnos, además de los que participan en la Escuela Pan de Vida.
Un poco de historia
“Pan de Vida surgió como una respuesta a la crisis de 2001 y 2002. En ese momento había mucho desánimo en la gente, falta de expectativas de futuro y de proyectos, muchísima desocupación, falta de capacitación para encarar un proyecto autónomo y de habilidades para realizar una búsqueda laboral”, agrega Daniel Cuicchi, director del Centro Solidario y Coordinador del Área de Capacitación.

El trabajo de alumnos de la Escuela Pan de Vida
La escuela puso énfasis en la capacitación gastronómica porque, según una encuesta realizada en algunas Cáritas parroquiales, era el área más requerida por la gente y a través de la cual veían más posibilidades de incrementar sus ingresos y así reorganizar sus vidas.
“Al término del primer mes de funcionamiento contábamos ya con diez alumnos, algunos provenientes de nuestros hogares de tránsito y otros de la villa 21 de Barracas, que encontraron en la escuela la posibilidad de capacitarse en gastronomía y tener una práctica cotidiana del oficio, preparando el pan y la comida para los trescientos residentes de los diferentes hogares de Cáritas”, destaca Miguel Vincenty, encargado del área gastronómica.
Ayer y hoy: el mismo desafío
“Nacimos creyendo que era posible brindar educación gratuita y de calidad apoyándonos en un emprendimiento productivo que lo sostuviera. Hoy seguimos detrás de ese desafío y el apoyo de la comunidad lo seguirá haciendo posible en la medida en que lo conozcan y compartan nuestros objetivos”, asegura Daniel.
Cáritas Buenos Aires espera sostener en el tiempo este proyecto para poder seguir capacitando a todas aquellas personas que lo necesiten. “Creemos que la escuela permanece y fue creciendo porque registró desde su comienzo una necesidad sentida y real de la gente: la capacitación gratuita y de buen nivel en el área de gastronomía y en otras áreas que vamos desarrollando”, finaliza Daniel.
Para más información:
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Fuente: Hacer Comunidad









