El aeropuerto privado de un inglés en Argentina


La contruyó Joseph Lewis en Río Negro. Es similar a Aeroparque, está a 1.500 metros del mar y a dos horas de Malvinas. Está ubicada en un campo de unas 40 mil hectareas a nombre de la sociedad anónima Bahía Dorada. Con una pista de 2.000 metros de largo y 50 metros de ancho, casi tan larga como la del aeroparque porteño, puede recibir el aterrizaje de un Boeing 737.

Por Rodolfo González Arzac (Crítica digital) Puerto Lobos, un minúsculo paraje en la costa norte de la Patagonia, ya no tiene ni comisaría, ni almacén, ni juzgado de paz. Ni habitantes. Pero tiene un aeropuerto con una pista de 2.000 metros de largo y 50 metros de ancho, casi tan larga como la del aeroparque porteño, capaz de recibir el aterrizaje de un Boeing 737. La pista está ubicada en un campo de unas 40 mil hectáreas en el extremo sur rionegrino a nombre de la sociedad anónima Bahía Dorada, pero todos en la zona saben que es propiedad del millonario británico Joseph “Joe” Lewis. Eso, dicen las leyes argentinas, es un problema.

Hace diez días, cuatro diputados nacionales presentaron un proyecto de resolución pidiendo explicaciones al Poder Ejecutivo por la puesta en marcha del aeropuerto privado, que tiene las mismas dimensiones que el internacional de San Carlos de Bariloche y apenas 300 metros menos que la pista de Aeroparque. Fernando Sánchez, de la Coalición Cívica, impulsor del pedido, le mandó además una carta a la ministra de Defensa de la Nación, Nilda Garré, también firmada por la legisladora provincial de Río Negro María Magdalena Odarda.

Los diputados exigieron saber si alguna dependencia nacional autorizó la construcción de la pista de aterrizaje ubicada a menos de 1.500 metros de la costa del Atlántico, en el paralelo 42, en una zona sensible, con un costo de unos 20 millones de dólares, en el tiempo récord de cuatro meses.

“La pista no tiene ningún sentido, el aeropuerto de Viedma está a menos de 100 kilómetros y el de Sierra Grande a unos 20. Creo que si se trata de la excentricidad de un millonario el Estado debería poner un énfasis mayor”, apuntó Sánchez. “¿Contrabando? Puede ser. ¿Narcotráfico? Puede ser. Por supuesto que yo no puedo atribuir ninguna de estas cosas. Pero además, si bien es cierto que hay excelentes relaciones con el Reino Unido, tan cierto como eso es que hay un conflicto no resuelto por las Islas Malvinas, que están a dos horas de vuelo de este lugar. Y a todo esto se suma la escasísima capacidad del Estado para el control aéreo”, dijo el legislador a la hora de enumerar los riesgos que genera para el país un emprendimiento como ése.

Joe Lewis se promociona como un hombre de una riqueza extraordinaria que piensa en la humanidad y actúa en consecuencia. Se considera un filántropo. Sus detractores le adjudican intenciones bastante menos generosas y lo acusan de codiciar los recursos naturales de diversas áreas del mundo, entre ellas la Patagonia argentina. Su fortuna está entre las 400 más importantes del planeta y es la sexta en el Reino Unido. En 1996 compró un predio de 12 mil hectáreas a 30 kilómetros de El Bolsón, al que bautizó Hidden Lake o Establecimiento Lago Escondido. Fue allí donde intentó construir el primer aeropuerto. El escándalo corrió como reguero en la zona y el magnate cambió de planes. Puerto Lobos fue, parece, un excelente Plan B.

La diputada María Magdalena Odarda, única legisladora del ARI en la Cámara de Río Negro, ya se enfrentó al gigante. Y le ganó; a medias: consiguió que la Corte Suprema de Justicia de la Nación le ordenara a Lewis, en el predio de Lago Escondido, que abriera el paso para que cualquiera pudiera llegar al lago.

El flamante aeropuerto con capacidad para recibir un avión de 50 toneladas es –para Odarda– un tema muy delicado. “Es muy grave: está en un área de seguridad de frontera y la legislación lo prohíbe por una cuestión de soberanía y defensa nacional”, explicó. La diputada también pidió explicaciones en el gobierno provincial. Se encontró con algunas sorpresas: el Consejo de Ecología y Medio Ambiente (CODEMA) habilitó la pista con dimensiones de aeropuerto internacional como un aeródromo, y lo hizo en enero, época de receso administrativo, el mismo mes en que terminó la obra.

Esta semana, el titular del CODEMA, Oscar Echeverría, salió a explicar la decisión: “Nosotros atendemos sólo la cuestión ambiental; la cuestión sobre las tierras, sobre la cercanía a Malvinas, nosotros no lo miramos, no lo vemos y no lo tenemos que ver”, dijo al periódico regional Noticias de la Costa, de Río Negro.

El Gobierno nacional aún no respondió a la denuncia de los diputados. El que sí habló fue el administrador del establecimiento donde se hizo el aeropuerto: Nicolás Van Ditmar, argentino, titular de la sociedad que tiene las tierras a su nombre. Van Ditmar, que no niega que Lewis es su jefe “y amigo”, salió al ruedo para responder las denuncias. Según publicó Noticias de la Costa, Van Ditmar, dijo: “Es un disparate lo de Malvinas. Al que se le ocurre esto hay que mandarlo al psicólogo o al terapeuta. No tengo nada que decir ante una pregunta tan pelotuda”.


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