La doctora Alicia Chaves y su equipo investigan para que los productos hortifrutícolas duren más tiempo


La Plata - Investigadores de la UNLP trabajan en técnicas para que los productos hortifrutícolas duren más tiempo frescos. Buscan mantener la calidad y disminuir las pérdidas, que en algunos casos llegan al 50% de la cosecha. Ya lograron, por ejemplo, evitar que el brócoli se ponga amarillento. La doctora en Química Alicia Chaves quien dirige al grupo de científicos, investiga desde hace más de 25 años todo lo relacionado a la vida poscosecha de frutas y hortalizas.

Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) trabajan en la aplicación de tecnologías para extender hasta en un 50% la vida poscosecha de productos frutihortícolas.
Se trata de una experiencia desarrollada en el Centro de Investigación y Desarrollo en Criotecnología de Alimentos (CIDCA), un organismo constituido entre la UNLP y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), y que funciona en la Facultad de Ciencias Exactas.

Allí, un grupo de científicos dirigidos por la doctora en Química Alicia Chaves investiga desde hace más de 25 años todo lo relacionado a la vida poscosecha de frutas y hortalizas. Los técnicos avanzaron en la preservación del estado natural del brócoli, logrando evitar que el producto sufra un proceso de decoloración y se vea “amarillento”, como ocurre normalmente. También se hicieron experiencias con espinaca.

La refrigeración es la tecnología por excelencia empleada para prolongar la vida de almacenamiento comercial de los productos frescos. En la actualidad se trata de conseguir mejores resultados combinando la refrigeración con las denominadas “tecnologías limpias”, una opción amigable con el entorno que, al no emplear productos químicos, permite reducir la contaminación en el ambiente natural y la generación de desechos.

Algunas tecnologías empleadas son la exposición de los frutos y hortalizas a altas temperaturas durante un corto tiempo, y la utilización de la luz ultravioleta. Estas técnicas se aplican en momentos previos a la refrigeración.

Algunas de ellas se utilizaban, en principio, en tratamientos de desinfección, y ahora se aplican como un método para provocarle estrés al vegetal. Ante esto, se generan defensas que sirven para después enfrentar, por ejemplo, las bajas temperaturas de refri-geración sin perder su calidad y sus nu-trientes.

En algunos casos las pérdidas poscosecha alcanzan valores muy altos, por ejemplo del 50%. Por lo que la dismi-nución de esas pérdidas daría una mayor rentabilidad al negocio hortifrutícola.

Las investigaciones relacionadas en torno a esta temática no pueden ser generales, ya que la respuesta de los frutos y vegetales son distintas a cada técnica de conservación. Esto lleva a tener que estudiar cada producto en particular y analizar la influencia de los tratamientos sobre la conservación de la ca-lidad sensorial, nutritiva y microbiológica.

“No usamos ningún producto químico que retarde la vida de los frutos y hortalizas, porque hoy en día la sociedad es mas reticente a usarlos. Por ello utilizamos tratamientos con factores abióticos, como la alta concentración de dióxido de carbono, o disminuir la concentración de oxígeno de la atmósfera que rodea los frutos (atmósfera modificada), la luz ultravioleta en tiempos cortos, o el ozono en concentraciones bajas. Con esto los vegetales no perderían nutrientes y mantendrían una mejor calidad hasta el momento de ser consumidos”, explicó la doctora Chaves.

“Desde La Plata estamos organizando el Congreso Iberoamericano de Poscosecha para 2011, para de esta manera dar a conocer la importancia de la extensión de la vida poscosecha y del uso de tecnologías limpias”, cerró la directora del proyecto.

Fuente: Diario Hoy


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