Lo fríos números de las estadísticas indican que cada año, el agua contaminada y la falta de saneamiento e higiene adecuados causa la muerte de un millón y medio de niños menores de cinco años. Por semana, las víctimas fatales de cualquier edad ascienden a 42 mil personas.
Por Alejandro San Martín- (Telam) - Son unas 2.600 millones de personas, entre los que hay 980 millones de niños de menos de cinco años, la mayoría de países en desarrollo. Cada semana, 42 mil personas mueren por enfermedades relacionadas con la mala calidad del agua. Se calcula una inversión de 10 mil millones de dólares anuales para reducir a la mitad la proporción de personas sin acceso a condiciones de saneamiento básico para el 2015.
Unas 2.600 millones de personas, casi el 40 por ciento de la población mundial, carece de facilidades de saneamiento adecuado, una cifra alarmante a pesar de los 1.200 millones que han podido acceder a mejores condiciones en el período 1990 – 2004, según un trabajo dado a conocer por el Centro de Información de las Naciones Unidas (CINU) para Argentina y Uruguay.
Lo fríos números de las estadísticas indican que cada año, el agua contaminada y la falta de saneamiento e higiene adecuados causa la muerte de un millón y medio de niños menores de cinco años. Por semana, las víctimas fatales de cualquier edad ascienden a 42 mil personas.
Dos de las enfermedades asociadas a factores de riesgo ambientales, entre ellos el agua, como la diarrea y la malaria, se encuentran en el tercero y cuarto lugar entre las principales causas de muerte entre niños menores de cinco años y representan el 17 y el 8 por ciento, respectivamente, de todas las muertes.
La mitad de las camas en los hospitales son ocupadas por pacientes que sufren de enfermedades asociadas al agua.
Cerca del 90 por ciento de las aguas residuales y el 70 por ciento de desechos industriales en países en desarrollo son liberados en los cursos de agua potable sin tratamiento, contaminándolos la mayoría de las veces.
Las más castigadas son las comunidades rurales de estos países, que tienen menos de la mitad de la cobertura de saneamiento, un 37 por ciento, que en las áreas urbanas, donde es del 81 por ciento.
En lo que se refiere al caso particular de la región de América Latina y El Caribe, y pese al notable avance registrado en las dos últimas décadas, todavía unas 125 millones de personas, 14 por ciento de población urbana y 51 por ciento rural, carecen de acceso a algún sistema mejorado de saneamiento.
En cuanto al saneamiento básico, más de 92 millones no tienen acceso a agua segura, mientras que unos 128 millones no cuentan con servicio de alcantarillado adecuado. Sólo el 14 por ciento de las aguas residuales domésticas, cuyas viviendas están conectadas a redes de alcantarillado, recibe algún grado de tratamiento.
Esta situación se torna aún más crítica, si además tenemos en cuenta que las aguas residuales domésticas que proceden de 208 millones de habitantes son descargadas sin ningún tipo de tratamiento.
La mortalidad y desnutrición infantil, que podrían evitarse con mejoras sustanciales en el acceso al agua potable y saneamiento, son las serias amenazas que se ciernen sobre 21 millones de niños de la región, de entre cero y cinco años.
En tanto, la cobertura de saneamiento de Asia meridional se encuentre entre las más bajas del mundo, un 37 por ciento, prácticamente la misma que la de África sub - Sahariana.
Los 921 millones de personas de la región que viven sin letrinas representan más de una tercera parte del total mundial. La situación es especialmente preocupante para los niños y niñas, donde la mortalidad de menores de cinco años es la mayor en el mundo en desarrollo, fuera de África Sub - Sahariana.
Sin embargo, la región ha impulsado el acceso a fuentes mejoradas de agua al ampliar la cobertura de un 71 por ciento en 1990 a un 85 por ciento en 2004 y ha cumplido prácticamente con la meta de los ODM, de un 86 por ciento.
El número absoluto de personas de la región sin fuentes mejoradas de agua potable ha disminuido en una tercera parte aproximadamente, de 326 millones en 1990 a 222 millones en 2004.
Alrededor de 445 millones de personas obtuvieron acceso durante este periodo; un 88 por ciento de ellos en la India y el Pakistán, pero se necesita abastecer a otros 243 millones para alcanzar la meta en 2015.
Respecto del continente africano, entre 1990 y 2004 el acceso a fuentes mejoradas de agua potable subió del 49 al 55 por ciento y el acceso a instalaciones mejoradas de saneamiento, del 28 al 36 por ciento.
Sin embargo, el número absoluto de personas sin acceso al agua potable aumentó de 124 millones a 157 millones, y el de personas privadas de saneamiento ascendió de 173 millones a 225 millones.
Si bien 75 millones de personas obtuvieron acceso a fuentes mejoradas de agua potable entre 1990 y 2004, para poder cumplir la meta del ODM, 147 millones de personas tendrán que obtener acceso entre ahora y 2015.
La situación de agua y saneamiento en África occidental y central es particularmente grave, pues registra la tasa más elevada de mortalidad entre los menores de cinco años de todas las regiones en desarrollo.
En el África sub - Sahariana, las posibilidades de muerte de un bebe por diarrea son 520 veces mayores que en Europa o los Estados Unidos. Los niveles de saneamiento de la zona son del 36 por ciento, mientras que el 58 por ciento de la población tiene acceso al agua potable, frente al 49 por ciento que lo tenía en 1990.
Al ritmo actual, llevaría otros cien años mejorar el saneamiento en los países del África sub - Sahariana, lo que significa que 133 millones de niños africanos más morirán si nada cambia.
NOTA RELACIONADA: Argentina es uno de los países que más invierten en saneamiento en América Latina
