Camperas con paneles solares para cargar las baterías o pantalones con comandos para operar los accesorios. Una siestita al sol puede ser muy productiva. Dos horas con el cuerpo desparramado sobre el pasto y el dispositivo para captar energía solar –que está en la parte de atrás de la campera– ya está listo para cargar la cámara de fotos, el celular, la palm y el MP3 o el iPod. No hay que estar conectado para estar conectado. Sin necesidad de tener cerca un enchufe, un cargador, un paquete de pilas ni de gastar energía eléctrica, con los rayitos de sol acumulados se puede sacar fotos, escuchar música o enviar msm. El futuro ya llegó. Y además es Made in Argentina.
Hace menos de un mes –el 8 de abril– se lanzó la marca indarra.dtx que combina moda con tecnología. “La ropa tiene que ser funcional y hacernos la vida más fácil porque es nuestra compañera las 24 horas del día”, dijo Julieta Gayoso, licenciada en Administración de Empresas –con Máster en Sociología–, de 36 años, que tardó dos en llevar sus diseños a la calle.
Ahora, las camperas, chalecos, remeras y pantalones disparan la tendencia neonómada. La libertad es salir. Sin irse. “No necesitás estar quieto ni quedarte en un lugar fijo. Esta ropa te da la posibilidad de no depender de la red si te vas lejos de tu casa. La idea es que todo es móvil”, destacó.
La campera tiene un panel solar semiflexible que baja con una cinta a un bolsillo interno. En otro compartimento hay un kit con ocho accesorios para todo tipo de aparatitos (celulares y MP3) más puerto USB. ¿Tanta energía no dará alguna patada de electricidad? “La campera tiene un baño impermeabilizante y está fabricada con una seda vegetal antiestática”, responde la diseñadora. Utilidad sin voltaje. Y sin culpas contaminantes.
“La energía del sol es renovable. Con esta campera se pueden llegar a ahorrar hasta 100 pilas al año y también energía eléctrica. Eso es importante porque la electricidad se va a agotar. Consumir paneles solares es un granito de arena –apunta– porque la energía alternativa sí es renovable y no contamina.”
Pero el respeto a la naturaleza ya no implica nudismo tecnológico. “No soy partidaria de decir ‘soy ecologista me voy al Bolsón’. Si me voy al Bolsón llevo mi notebook”, define Gayoso. Claro que la conciencia no es gratis. La campera cuesta 1.250 pesos. Aunque la filosofía no es de elite. “La idea es que sea ropa inclusiva, no exclusiva. Pero se va a ir abaratando y haciendo masiva con los años. Todavía la tecnología es cara”, afirma Julieta Gayoso.
Justamente, otra de las funcionalidades de un pantalón con comando para manejar por joystick (y sin sacar las manos de los bolsillos) el iPod es que en la calle no se muestre un aparatito que delata al portador como blanco de inseguridad. El escudo-pantalón cuesta $545. No es todo para jóvenes hi-tech. Las madres pueden babear por un chaleco que ahorra jabón en polvo y fregadas. Hay un chaleco que no absorbe las manchas. ¡Aleluya la neofiaca!
Fuente. Crítica digital
