Un informe detalló que las mujeres que viven con el virus no disponen de servicios ni profesionales a los cuales consultar para atender diversas necesidades. “No existe integración entre los Programas de Salud Sexual Reproductiva y el de VIH/Sida”, dijo el estudio.
Las mujeres argentinas que viven con VIH/Sida prácticamente no disponen de servicios ni profesionales a los cuales consultar para atender sus necesidades reproductivas, al tiempo que la educación sexual sigue sin ser una realidad en las aulas y las campañas de comunicación destinadas a la prevención escasean.
A estas conclusiones arribó un informe elaborado por unas 15 organizaciones sociales locales que evaluaron el avance de las metas fijadas por la Argentina en 2001 para la lucha contra el Sida.
El llamado “Monitoreo de los compromisos asumidos frente al Sida en Salud Sexual y Reproductiva” tuvo como objetivo recoger información sobre la realidad de la enfermedad y su relación con la salud sexual y reproductiva así como su impacto progresivo en la vida de las mujeres.
Además de la Argentina, el trabajo analizó el cumplimiento de las metas asumidas en 2001 ante la ONU en Belice, Brasil, Chile, México, Nicaragua, Perú, Venezuela y Uruguay, India, Indonesia, Tailandia, Kenia, Sudáfrica y Uganda.
“Se evidenció que no existe integración entre los programas de Salud Sexual Reproductiva y el de VIH/Sida. Esto se traduce en que las mujeres que viven con el virus no tienen servicios ni profesionales a consultar para atender necesidades reproductivas, excepto muy pocos casos. Ésta es una deuda del Gobierno con las mujeres”, subrayó Mabel Bianco, titular de FEIM, una de las entidades coordinadoras del proyecto.
De acuerdo con el estudio, para 2005 el país debería haber asegurado que al menos el 90 por ciento de los jóvenes de ambos sexos de 15 a 24 años tuvieran acceso a la información y la educación específica sobre VIH para reducir la vulnerabilidad a la infección.
Tres años después, “la educación sexual todavía sigue sin ser una realidad en las aulas argentinas y el Ministerio de Educación todavía no terminó de definir los lineamientos curriculares básicos, como le ordena la nueva ley de educación aprobada en 2006 por el Congreso”, alerta el informe.
Otra meta incumplida es la implementación a nivel nacional de un protocolo que reglamente y unifique en todo el país la atención de las mujeres víctimas de violencia sexual y que especifique la provisión de anticoncepción hormonal de emergencia y de la profilaxis “post exposición” para evitar el contagio del VIH.
“Esto ocurre en algunos hospitales y provincias como Buenos Aires pero no hay una política extendida y unificada en todo el país”, advirtió Blanco en diálogo con la agencia Noticias Argentinas.
Como positivo, el documento destaca que “lo que sí se hizo bien en el país es mejorar el acceso de las mujeres a la oferta del test para evitar la transmisión madre-hijo”.
De hecho, según Bianco, desde el 2001 a la actualidad “se redujo casi en un 50 por ciento la transmisión vertical, es decir, de madre a hijo”.
No obstante, pese a este dato positivo, aclaró que “todavía hay que mejorar el asesoramiento que se hace previo, no sólo para que todas las mujeres se practiquen el examen sino también para que sepan cómo prevenir el contagio y para promover que lleguen a los centros en los primeros meses de embarazo y así recibir el tratamiento indicado de forma temprana”.
La titular del FEIM destacó que “mejoró mucho la provisión de preservativos gratuitos”, aunque “es necesario optimizar la entrega de los mismos a todas las personas, ya que hay cierta reticencia de entregárselos a las mujeres”.
El monitoreo se realizó en el marco del proyecto internacional Sociedad civil luchando por sus derechos, coordinado por la organización social brasileña Gestos, con el apoyo financiero de la Fundación Ford.
En la Argentina, el trabajo estuvo a cargo de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM) junto con la participaron de otras 21 organizaciones de jóvenes, mujeres y trabajadoras sexuales, entre otras.
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