Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo ofrece una guía completa para ayudar a las personas a vencer este flagelo social. Aquí solo un informe. Más información: Medline Plus
Cómo comprender los trastornos por consumo de alcohol y su tratamiento
Fuente: Asociación Americana de Psicología
Para muchas personas, tomar alcohol es solo una forma placentera de relajarse. Sin embargo, las personas con trastornos por consumo de alcohol toman en exceso, poniendo en peligro sus vidas y las de los demás. Esta hoja informativa de preguntas y respuestas explica los problemas ocasionados por el consumo de alcohol y cómo los psicólogos pueden ayudar a las personas a recuperarse.
¿Cuándo es que tomar alcohol se convierte en un problema?
Para la mayoría de los adultos, el consumo moderado de alcohol, no más de dos bebidas por día para los hombres y una para las mujeres y personas mayores, es relativamente inofensivo. (Una “bebida” significa 1,5 onzas de bebidas fuertes, 5 onzas de vino o 12 onzas de cerveza, que en todos los casos contienen 0,5 onzas de alcohol).
El consumo moderado, sin embargo, reside en un extremo del rango que va desde el abuso de alcohol hasta la dependencia del alcohol:
* El abuso de alcohol es un patrón de consumo de bebidas que deriva en consecuencias adversas importantes y recurrentes. Las personas que abusan del alcohol pueden no cumplir con sus obligaciones importantes en la escuela, el trabajo o la familia. Pueden tener problemas legales relacionados con el consumo de alcohol, como arrestos repetidos por conducir bajo los efectos del alcohol. Pueden tener problemas de relación asociados con la bebida.
* Las personas con alcoholismo “técnicamente conocido como dependencia del alcohol” pierden el control confiable de su consumo de alcohol. No importa qué tipo de alcohol uno tome y ni siquiera la cantidad: las personas dependientes del alcohol a menudo no pueden dejar de tomar una vez que comienzan. La dependencia del alcohol se caracteriza por la tolerancia (la necesidad de tomar más para lograr la misma euforia) y el síndrome de abstinencia si la bebida se interrumpe bruscamente. Los síntomas de abstinencia pueden incluir náuseas, sudoración, inquietud, irritabilidad, temblores, alucinaciones y convulsiones.
Si bien se da la mayor atención pública a los problemas graves por consumo de alcohol, hasta los problemas leves y moderados provocan importantes daños a las personas, sus familias y la comunidad.
Según el Instituto Nacional de Abuso de Alcohol y Alcoholismo (NIAAA por sus siglas en inglés), 1 de cada 13 adultos en los Estados Unidos abusa del alcohol o es alcohólico en un momento determinado. En 1997 una encuesta del gobierno reveló que los problemas por consumo de bebidas alcohólicas también son comunes entre las personas más jóvenes en los Estados Unidos. Por ejemplo, casi 5 millones de jóvenes, entre 12 y 20 años, beben cantidades muy elevadas de alcohol en cortos períodos de tiempo, según lo cual las mujeres consumen como mínimo cuatro bebidas una tras otra y los hombres como mínimo cinco.
¿Qué provoca los trastornos relacionados con el alcohol?
Los problemas con el alcohol tienen múltiples causas, y los factores genéticos, fisiológicos, psicológicos y sociales desempeñan un papel importante. No todas las personas se ven igualmente afectadas por cada causa. Para algunas personas que abusan del alcohol, los rasgos psicológicos como impulsividad, baja autoestima y una necesidad de aprobación provocan que se beba alcohol de manera inapropiada. Algunas personas toman para sobrellevar o “curar” problemas emocionales. Los factores sociales y del entorno, como la presión de los compañeros y la fácil disponibilidad del alcohol, pueden jugar roles clave. La pobreza y el abuso físico o sexual aumentan las probabilidades de desarrollar la dependencia del alcohol.
Los factores genéticos hacen que algunas personas sean especialmente vulnerables a la dependencia del alcohol. Contrariamente a lo que se cree, ser capaz de beber sin que se le note, significa que usted está en un mayor riesgo, y no menor, de tener problemas con el alcohol. Sin embargo, los antecedentes familiares de problemas con el consumo de alcohol no significan que los hijos de quienes tienen estos problemas automáticamente crecerán y tendrán los mismos problemas, del mismo modo que la ausencia de problemas con el consumo de alcohol en la familia no necesariamente protege a los niños de desarrollar estos problemas.
Una vez que las personas comienzan a tomar en exceso, el problema puede perpetuarse. Consumir bebidas alcohólicas en exceso puede causar cambios fisiológicos que hacen que beber más sea la única forma de evitar el malestar. Las personas con dependencia del alcohol pueden beber en parte para reducir o evitar el síndrome de abstinencia.
¿Cómo afectan a las personas los trastornos por consumo de alcohol?
Si bien algunas investigaciones sugieren que pequeñas cantidades de alcohol pueden tener efectos cardiovasculares beneficiosos, existe un consenso generalizado de que tomar mucho puede provocar problemas de salud. De hecho, 100.000 personas en los Estados Unidos mueren por causas relacionadas con el alcohol cada año. Los efectos a corto plazo incluyen pérdida de memoria, resaca y amnesias alcohólicas. Los problemas a largo plazo asociados con el consumo excesivo de alcohol incluyen trastornos estomacales, problemas cardíacos, cáncer, daño cerebral, pérdida de memoria grave y cirrosis hepática. Los bebedores empedernidos también aumentan de forma notoria sus posibilidades de morir debido a accidentes automovilísticos, homicidio y suicidio. Si bien es más probable que los hombres desarrollen el alcoholismo que las mujeres, la salud de las mujeres se ve más afectada hasta con bajos niveles de consumo de alcohol.
Los problemas con el alcohol también tienen un impacto muy negativo en la salud mental. El abuso de alcohol y el alcoholismo pueden empeorar condiciones existentes como la depresión o provocar nuevos problemas como la pérdida grave de memoria, la depresión o la ansiedad.
Los problemas con el alcohol no solo lastiman al bebedor. Según la NIAAA, más de la mitad de las personas en los Estados Unidos tienen como mínimo un familiar cercano con un problema por consumo de alcohol. Es más probable que las esposas y los hijos de los bebedores empedernidos experimenten violencia familiar así como que los niños enfrenten abuso físico y sexual, abandono y desarrollen problemas psicológicos. Las mujeres que consumen alcohol durante el embarazo corren serios riesgos de causar daño al feto. Amigos y familiares pueden morir o resultar heridos en accidentes y asaltos relacionados con el alcohol.
¿Cuándo se debe buscar ayuda?
A menudo las personas ocultan su consumo de bebidas alcohólicas o niegan tener un problema. ¿Cómo puede saber si usted o alguien que conoce está en dificultades? Los signos de un posible problema incluyen tener amigos o parientes que expresan preocupación, enojarse cuando las personas critican que bebe demasiado, sentirse culpable por beber y pensar que debe dejar de hacerlo pero sentirse incapaz de lograrlo y/o necesitar una bebida por la mañana para calmar sus nervios o aliviar la resaca.
Algunas personas que tienen problemas con el alcohol hacen un gran esfuerzo para resolverlos, y con frecuencia, con el apoyo de familiares y/o amigos, pueden recuperarse por cuenta propia. Sin embargo, aquellas personas con dependencia del alcohol no suelen dejar de tomar sólo a fuerza de voluntad; muchas necesitan ayuda externa. Pueden requerir una desintoxicación supervisada por un médico para evitar los síntomas potencialmente mortales del síndrome de abstinencia como las convulsiones. Una vez que las personas están estabilizadas, pueden necesitar resolver los problemas psicológicos asociados con el consumo de alcohol.
Hay varias maneras disponibles para abordar el tratamiento de los problemas con el alcohol. Ninguna es la mejor para todas las personas.
¿Cómo puede ayudar un psicólogo?
Los psicólogos que están capacitados y experimentados para tratar los problemas con el alcohol pueden ayudar de muchas maneras. Antes de que el bebedor busque ayuda, un psicólogo puede guiar a la familia u otras personas a ayudar a que la motivación para cambiar aumente en el bebedor.
Un psicólogo puede comenzar con el bebedor evaluando los tipos y grados de problemas que experimenta. Los resultados de la evaluación pueden ofrecer una guía inicial al bebedor sobre qué tratamiento buscar y ayudar a motivarlo para someterse al tratamiento. Las personas que tienen problemas con el consumo de alcohol mejoran indudablemente sus posibilidades de recuperación al buscar ayuda temprana.
Al recurrir a uno o más tipos de terapias psicológicas, los psicólogos pueden ayudar a las personas a abordar los problemas psicológicos subyacentes a sus problemas con el alcohol. Varias de estas terapias, incluyendo la terapia cognitiva conductual que facilita el desarrollo de habilidades para sobrellevar situaciones difíciles y la terapia de estimulación motivacional (MET por sus siglas en inglés), fueron desarrolladas por psicólogos. Las terapias adicionales incluyen terapias de facilitación en 12 pasos que asisten a quienes tienen problemas con el consumo de alcohol a usar programas de autoayuda como Alcohólicos Anónimos (AA). Las tres terapias, terapia cognitiva conductual para sobrellevar situaciones difíciles, terapia de estimulación motivacional y terapia de facilitación en 12 pasos, demostraron su eficacia a través de ensayos de tratamiento a gran escala bien diseñados. Estas terapias pueden ayudar a las personas a estimular su motivación para dejar de tomar, identificar las circunstancias que desencadenan el consumo de bebidas alcohólicas, aprender nuevos métodos para sobrellevar situaciones de alto riesgo que propician la bebida y desarrollar sistemas de apoyo social dentro de sus comunidades.
Muchas personas que tienen problemas con el consumo de alcohol tienen también otros problemas de salud, como ansiedad y depresión graves, que ocurren al mismo tiempo. Los psicólogos pueden ser de gran ayuda para diagnosticar y tratar estos problemas psicológicos que ocurren al mismo tiempo cuando comienzan a crear problemas. Además, un bebedor en tratamiento puede recibir servicios de muchos profesionales de la salud y un psicólogo puede desempeñar un papel importante en la coordinación de estos servicios.
Los psicólogos también pueden brindar terapias de pareja, familiares y de grupo, que a menudo resultan útiles para reparar las relaciones interpersonales y el éxito a largo plazo para resolver los problemas ocasionados por el consumo de alcohol. Las relaciones familiares influyen la conducta relacionada con el consumo de alcohol y estas relaciones suelen cambiar durante la recuperación de la persona. El psicólogo puede ayudar al bebedor y su pareja a recorrer estas transiciones complejas, ayudar a las familias a entender el problema del consumo de alcohol y aprender cómo brindar apoyo a sus familiares en la recuperación y remitir a los familiares a grupos de autoayuda como Alcohólicos Anónimos y Alateen.
Dado que una persona puede experimentar una o más recaídas y volver a consumir alcohol, puede ser fundamental contar con un profesional de la salud adecuado como un psicólogo de confianza con el que la persona pueda analizar y aprender de estos hechos. Si el bebedor no puede resolver sus problemas con el consumo de alcohol enteramente, un psicólogo puede ayudarlo a reducir el consumo de alcohol y minimizar los problemas.
Los psicólogos pueden también hacer remisiones a grupos de autoayuda. Incluso después de que termina el tratamiento formal, muchas personas buscan apoyo adicional continuando su participación en dichos grupos.
Los trastornos relacionados con el consumo de alcohol afectan gravemente el funcionamiento y la salud. Sin embargo, las posibilidades de una recuperación exitosa a largo plazo para quienes buscan la ayuda adecuada son buenas. Los psicólogos ponen en práctica sus sólidos conocimientos para ayudar a las personas a resolver los problemas con el consumo de alcohol y trabajan para poner a disposición servicios de tratamiento cuando sea necesario.
El Directorado de Práctica de la Asociación Americana de Psicología y la Universidad de Práctica de Psicología Profesional de la APA agradece la colaboración de Peter E. Nathan, Ph.D.; John Wallace, Ph.D.; Joan Zweben, Ph.D.; y A. Thomas Horvath, Ph.D., en el desarrollo de esta hoja informativa. (fin)
Alcoholismo en Bahía Blanca
DONDE PEDIR AYUDA
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INFORMACIÓN PÚBLICA DE ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS Dr. Ricardo Molina - Servicio Unidad Alcoholismo - HOSPITAL PENNA
Cualquier día, cualquier momento, cualquier pretexto es bueno para ingerir bebidas alcohólicas, si hace calor, si hace frío, porque algún familiar cercano falleció, porque lo ascendieron o lo despidieron en el trabajo, por los éxitos y fracasos en su vida, y a veces, por todo y por nada, el enfermo (a) alcohólico, de una manera desconcertante, nuevamente vuelve a beber.
Como consecuencia de su carrera alcohólica se puede encontrar a un paso de la separación de su familia, si no es que ya la perdió, ha tenido continuas caídas en el hospital, o ha estado detenido en alguna dependencia policial por sus faltas cometidas, y en el peor de los casos, está purgando una condena en algún reclusorio y, en ocasiones, sin saber si realmente es o no culpable. En estas condiciones, se trata de un hombre o mujer que ya tiene problemas con su manera de beber; no sabe que padece una enfermedad llamada Alcoholismo.
El enfermo, a veces, promete que ya no volverá a beber, lo hace ante una imagen o bien ante una persona que bien puede ser su esposa, su madre, sus hijos, etc. Y ante cualquier invitación a beber accede con mucha facilidad, usted se preguntará ¿por qué lo hace?, la respuesta es muy sencilla, porque no sabe decir ¡no!, aun cuando sabe que el beber le ocasiona problemas. Al mismo tiempo usted se hará otras preguntas.
Deseamos tener la respuesta adecuada a las mismas.
Fundación de Alcohólicos Anónimos en Argentina
Dr. Héctor Guilligan es fundador de Alcohólicos Anónimos en Argentina. Decidido a curarse, entrevista al terapeuta Dr. Roberto Pochat, de quien recibe apoyo y orientación para su recuperación. El Dr. Pochat frente a su colega enfermo, le participa su inquietud sobre el trabajo de apoyo comunitario que realizan el grupo de Alcohólicos Anónimos en otros países. El Dr. Guilligan se conecta con Estados Unidos, lugar que le provee información para crear el grupo de apoyo en Argentina. Nace así el primer equipo. Guilligan sano de cuerpo y alma trabaja para el Ministerio de Salud en la Argentina, recorre el país formando grupos de apoyo. A Guilligan se le debe la introducción al país de una terapia de grupo que no puede dejar de vivir mientras haya una persona enferma de “aromas etílicos”.
ARGENTINA 2008: ALCOHOLISMO Y JUVENTUD 17/2/08
Según un informe realizado por la consultora TNS Gallup, el consumo de alcohol entre los jóvenes argentinos está llegando a límites alarmantes. Los datos se hicieron en función de una muestra de 1000 personas mayores de 18 años y las conclusiones revelan un hábito cada vez más frecuente y peligroso entre los adolescentes.
La franja de edad más crítica fue la comprendida entre los 18 y 24 años. Según la encuesta, hay una cifra muy alta de consumidores “fuertes” quienes suelen beber como mínimo cinco tragos por salida. Los datos revelan que siete de cada diez jóvenes admitieron haber sido bebedores “fuertes” en algún momento del 2007.
Aunque la edad legal para poder beber alcohol es 18 años, la realidad demuestra que cada vez los chicos comienzan a tomar alcohol antes de cumplirlos. Según un informe del Observatorio Argentino de Drogas de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), que incluyó la opinión de chicos desde los 14 años, las conclusiones fueron similares.
“De todas las drogas de comercialización lícita e ilícita, el alcohol es la número uno. A medida que aumenta la edad, los tomadores jóvenes consumen cada vez más y la realidad es que aún no hay conciencia sobre el riesgo toxicológico, que se puede dar por sobredosis, algo que es muy frecuente en nuestra población joven”, explica al diario La Nación Norma Vallejo, subsecretaria de Planificación, Prevención y Asistencia de la Sedronar.
Aunque la mitad de los consultados expresó que el Estado no debe hacerse cargo del problema de la adicción al alcohol, las cifras de las muertes ocasionadas por sus consecuencias siguen en ascenso. Pese al escepticismo de los encuestados, Vallejo insistió en la problemática social y denunció que la tolerancia social es una de las principales causas que impiden solucionar el problema.
“Muchas veces, los padres niegan esta situación y resultan ser los más sorprendidos ante un hecho que termina con un cuadro de alto riesgo para la salud de sus hijos. Al principio, se trata de un ritual de los fines de semana. Se reúnen en una casa a tomar antes de salir, lo que se conoce como preboliche. La cerveza es la bebida de base, pero después se incorporan otras bebidas destiladas como vodka, whisky y licores, todas con un alto grado de graduación alcohólica”, explica al diario La Nación Vallejo.
Cuestión de sexos
La encuesta también distinguió la ingesta de bebidas alcohólicas entre los distintos sexos. Sobre el total de los encuestados, el 64% de los hombres respondió haber ingerido alcohol durante los 30 días anteriores a la fecha de la entrevista. Mientras tanto, sólo el 26% de las mujeres admitieron haberlo hecho.
Sin embargo, una de las diferencias más notorias es la frecuencia del consumo. La pregunta era concreta: ¿cuántas veces por semana toma alcohol? El 83% afirmativo de los hombres se contrapone con el 62% de las mujeres que afirman hacerlo al menos una vez por semana.
“La fragilidad del sexo femenino tiene una respuesta científica; por eso es frecuente ver a niñas muy jóvenes descomponerse rápidamente. Los hombres, por u masa corporal y su metabolismo, tienen mayor tolerancia. Pero el daño del sistema nervioso central es el mismo para todos”, reflexiona Vallejo.
Con respecto a la responsabilidad de los padres, la especialista es clara: “Desde la infancia es necesario poner límites; forma parte del crecimiento y del desarrollo humano. Pero a los padres les cuesta decirles que no a sus hijos, y cuando son adolescentes pretenden ponerles un freno. Pero suele ser tarde”.
Fuente: minutouno

