“El mantener un resentimiento parece afectar a los sistemas cardiovascular y nervioso”, afirman especialistas en la Mayo Clinic Women’s HealthSource. Hay personas que se amargan la existencia antes que perdonar a quien les ha causado un mal, ya sea a propósito o por casualidad.
Existen casos en que el rencor acompaña a la gente hasta la tumba, y estudios sobre el impacto de estos sentimientos en el organismo humano dejan ver que pueden ser muy peligrosos para la salud.
Exponen que un estudio realizado entre personas dominadas por resentimientos personales, “se apreció una elevación de la presión sanguínea y frecuencia cardiaca, además de mayor tensión muscular y sensación de menos control”.
Los sentimientos negativos generan estrés y en algunas personas son capaces de provocar aislamiento, debido a que se ve a quienes les causan un daño como enemigos, lo mismo que a quienes les rodean, lo que hace cortar lazos de amistad e incluso familiaridad.
Cucharada de tolerancia
Una dosis de perdón es buena, ya que tras pedir a los rencorosos que imaginaran disculpar a quien les lastimó, indicaron que “se sentían más optimistas y relajados”, disipándose así los cambios. Otras pruebas dejan ver que perdonar también impacta positivamente en la salud sicológica.
“Perdonar no significa olvidar, disculpar ni ser indulgente con lo ocurrido. Es reconocer que causó daño y abandonarlo ahí, junto con la carga que representan el enfado y resentimiento”, dicen los investigadores científicos.
Pero, comentan que no existe una forma única de aprender a perdonar y que hablar con un amigo, un terapeuta o un consejero (religioso o de otra índole) puede ayudar en el proceso de ordenar los sentimientos y permanecer encarrilado.
Cuatro pasos hacia el perdón
La Mayo Clinic Women’s HealthSource ofrece una guía para aprender a perdonar:
1. Reconocer que se sintió dolor y enfado como resultado de las acciones de otra persona. Para que sea posible perdonar, es necesario ver la situación con toda franqueza.
2. Reconocer que cicatrizar heridas lleva tiempo.
3. Encontrar una forma diferente de pensar sobre la persona que nos hizo daño. ¿Qué ocurría en la vida de esa persona cuando nos lastimó? A veces, la motivación o razones para el incidente tienen muy poco que ver con las personas más afectadas. En algunos casos, este paso implica decir “te perdono”.
4. Empezar a sentir el alivio emocional que viene con el perdón y que podría implicar sentir más compasión por quienes han sufrido algo similar.
Fuente: Hispano News










