Dan Collyns (BBC), Lima - Cuando miles de aborígenes que portaban lanzas, arcos y flechas se tomaron las principales carreteras, una presa hidroeléctrica, e instalaciones de aceite y gas en tres zonas del país, el gobierno del Perú se vio obligado a responder. Los nativos empezaron a retirarse luego de que la Comisión de Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuanos del Congreso del Perú aceptara derogar dos leyes, cuyo contenido motivó la protesta. “Hemos levantado el paro”, dijo Alberto Pizango, director de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana, AIDESEP, luego de conocerse la decisión.
“Tenemos fe y esperamos que el congreso siga adelante”, afirmó.
Según los indígenas, las leyes facilitaban a las empresas de energía la compra de grandes extensiones de tierra, afectando sus propiedades y su territorio.
Acción
Cuando miles de aborígenes que portaban lanzas, arcos y flechas se tomaron las principales carreteras, una presa hidroeléctrica, e instalaciones de aceite y gas en tres zonas del país, el gobierno del Perú se vio obligado a responder.
Pero los manifestantes de 65 tribus no dieron marcha atrás, ni siquiera cuando el estado de emergencia fue declarado.
La anulación de las dos leyes que promovían la inversión privada en territorios comunales, significa un golpe al proyecto de reforma del estado del presidente Alan García.
El gobierno está interesado en incrementar las reservas de gas y petróleo para hacer frente a una eventual crisis energética y convertirse en el nuevo proveedor suramericano.
La plenaria del Congreso deberá ratificar la decisión
“Grave error”
En una alocución de televisión, el presidente García, quien aprobó las leyes utilizando poderes especiales concedidos por el congreso, dijo que la decisión de derogarlas es un grave error.
“Estoy obligado a decir al Perú que sería un gravísimo error histórico que retrasaría el cambio y mantendría a esas comunidades agrícolas en la pobreza y el marginamiento un siglo más”, dijo el mandatario.
“Si se consuma este acto…. algún día se acordará el Perú que ése fue el momento en que se interrumpió el cambio y se condenó a cientos de miles a mantenerse en la miseria”.
Los manifestantes amazónicos creen que las leyes facilitan la venta de su tierra a las grandes empresas de energía, al cambiar el consentimiento de la comunidad de dos terceras partes a una mayoría simple.
Ellos desconfían, dado que en el pasado las empresas que extraen el petróleo o el gas provocaron una fuerte contaminación, con un grave impacto para el medio ambiente y la salud de los nativos.
Sin embargo, el presidente García piensa que atraer inversiones e industrialización a las más remotas áreas de Perú es la única manera atacar la pobreza generalizada.










