“Acá nos estamos fundiendo. Las pérdidas son millonarias. Si esta gente sigue con la misma postura, a partir del lunes procederemos judicialmente sobre los responsables de las entidades”, amenazó el titular de la Cámara de Operadores Mayoristas Frutihortícolas (Comafru), Fabián Zeta.
Con la intención de paliar la potencial situación de desabastecimiento de frutas y verduras, el Mercado Central de Buenos Aires abrió ayer en horario excepcional para recibir los camiones que pudieron circular gracias al levantamiento temporal de los piquetes del agro. Pero los operadores se encontraron con una desagradable sorpresa: el 25% de la mercadería estaba podrida y tuvieron que tirarla, por lo que registraron pérdidas por alrededor de 3 millones de pesos, ante lo cual amenazaron con denunciar a las entidades del campo en la Justicia si no levantan el paro. Mientras, con los ruralistas de nuevo en las rutas, se profundiza el faltante de carnes, según denunció un dirigente porteño.
“Acá nos estamos fundiendo. Las pérdidas son millonarias. Si esta gente sigue con la misma postura, a partir del lunes procederemos judicialmente sobre los responsables de las entidades”, amenazó el titular de la Cámara de Operadores Mayoristas Frutihortícolas (Comafru), Fabián Zeta.
El centro de abastecimiento operó desde las 6 y permaneció abierto hasta las 16, en un intento por atenuar la falta de frutas y verduras que generó el lock out del campo, medida de fuerza que cumplió su decimoséptima jornada, pese a la mesa de diálogo que se abrió con el gobierno. El Mercado recibió desde anteanoche unos 220 camiones que estuvieron varados durante diferentes lapsos en distintos puntos del país, cada uno con 30.000 kilos de frutas y verduras. Los operadores tiraron el 25 por ciento de la mercadería, es decir que en total se perdieron unos 65 camiones, que hubieran abastecido al mercado con casi 2 millones de kilos de mercaderías.
“Entendemos que se tengan que expresar, pero les pedimos por favor que no lleven adelante el paro con los productos nuestros, que paren a los camiones de soja, pero a los nuestros no”, reclamó el titular de Comafru.
Respecto del valor al que se comercializa la mercadería que logró entrar a Buenos Aires, Zeta intentó desmentir que haya habido alzas –que, en rigor, las hubo, y en algunos casos muy fuertes– asegurando que se vende “a los mismos precios que la semana pasada”. “Somos solidarios con el pueblo y respetamos los precios para no crear inflación. Pero necesitamos que nos dejen circular los camiones nuestros para seguir sosteniendo esa solidaridad”, reiteró el empresario.
En tanto, el titular de la Asociación de Propietarios de Carnicerías de la Ciudad de Buenos Aires, Alberto Williams, alertó que “no hay nada” en los comercios, situación que podría normalizarse recién cuando avancen las negociaciones entre el gobierno y el campo.
“No hay nada de carne en el mercado de la Capital Federal. Recién podría haber un poco de carne el lunes a la mañana”, evaluó Williams, quien sentenció: “Hay que olvidarse del asado del fin de semana”.
Fuente: El ciudadano

