La bandera de Argentina es obra de Manuel Belgrano, quien la diseñó con los colores de la escarapela nacional, celeste y blanca; y que enarboló por primera vez en la ciudad de Rosario el 27 de febrero de 1812. “Este será el color de la nueva divisa con que marcharán al combate los defensores de la Patria”.
Historia
La tradición considera que la escarapela argentina surge, por lo menos, entre los días 22 y 25 de mayo de 1810. En esas fechas de la Revolución de Mayo los patriotas llamados “chisperos” (mote despectivo puesto por los que intentaban seguir subordinados a España), cuyos jefes más notorios eran Domingo French y Antonio Luis Beruti, repartían cintas entre los adherentes a la liberación. No se sabe exactamente qué colores tenían tales cintas, pero es casi seguro que eran rojo, blanco y azul claro, al parecer porque se inspiraban en los colores de la Revolución Francesa.
En 1811 las tropas a las órdenes de Manuel Belgrano comienzan a utilizar una escarapela bicolor azul-celeste y blanco. El mismo Belgrano expresó en un informe oficial que no usaba el rojo “para evitar confusiones” ya que los ejércitos “realistas” (es decir los españoles y sus adictos) usaban ese color.
Ya en 1807, durante las Invasiones inglesas, se supone que regimientos constituidos por criollos (por ejemplo, los Húsares de Pueyrredon) utilizaron escarapelas con los colores azul-celeste y blanco, pero no existen constancias documentales al respecto.
El 27 de febrero de 1812 Belgrano establece un par de baterías de artillería llamadas Libertad e Independencia en ambas orillas del río Paraná, próximas a la entonces pequeña población conocida como Villa de El Rosario (la actual ciudad de Rosario), en esa misma fecha, hacia las 18:30, y en solemne ceremonia Belgrano dispone que sea por vez primera enarbolada la bandera de su creación, al tiempo que la multitud jura fidelidad al nuevo emblema. La tradición señala que esa primera bandera argentina fue confeccionada por una vecina de “El Rosario”: María Catalina Echeverría de Vidal, y quien tuvo el honor de izar la enseña fue un civil, don Cosme Maciel, también vecino de El Rosario. En esta ciudad se encuentra el Monumento Histórico Nacional a la Bandera asentado en el Parque Nacional a la Bandera.
Hay que recordar que no hubo una “Jura a la Bandera”, sino una “Jura” al Congreso Constituyente del Año XIII. Y que el Gobierno Nacional por entonces desautorizó al General Belgrano a utilizarla, por razones de política internacional.
El 20 de febrero de 1813 se produce la batalla de Salta en la cual Belgrano logró un triunfo completo. Esta es la primera batalla que es presidida por la bandera argentina.
La bandera es adoptada oficialmente como símbolo de la República Argentina el 20 de julio de 1816.
Elevadas las Provincias Unidas en Sud América al rango de una Nación después de la declaratoria solemne de su independencia, será su peculiar distintivo la bandera celeste y blanca que se ha usado hasta el presente y se usará en lo sucesivo exclusivamente en los Ejércitos, buques y fortalezas, en clase de Bandera menor, ínterin, decretada al término de las presentes discusiones la forma de gobierno más conveniente al territorio, se fijen conforme a ella los jeroglíficos de la Bandera nacional mayor. Comuníquese a quienes corresponda para su publicación. — Francisco Narciso de Laprida, Presidente. Juan José Paso, Diputado Secretario, Decreto del Congreso de Tucumán, 20 de Julio de 1816.
DISEÑO
La bandera está dividida en tres fajas horizontales de igual tamaño, de color celeste la superior e inferior y color blanco la central. En el centro de esta última se halla un sol figurado con rostro humano, de color oro amarillo con treinta y dos rayos: 16 flamígeros apuntando o “girando” en sentido horario, y 16 rectos colocados alternativamente, según diseño de la primera moneda argentina. Este diseño del sol se debe al orfebre Rivera (apodado “El Inca” ya que era descendiente de una ñusta), quien adoptó el símbolo del Inti o Sol inca como emblemático de la nación argentina. Manuel Belgrano aceptó este añadido, llamado también Sol de Mayo, ya que en la nubosa y lluviosa jornada (en la ciudad de Buenos Aires) del 25 de mayo de 1810, asomó el sol en el cenit.
En cuanto a las dos franjas celestes, cabe aclarar que Manuel Belgrano las propuso, al igual que para la escarapela argentina (azul celeste), de un color azul próximo al turquesa; pero como en la Argentina de entonces —o Provincias Unidas de Sud América, o Provincias Unidas del Río de la Plata— era bastante difícil encontrar paños de color azul celeste o turquesa se optó por utilizar provisionalmente el color azul o el color celeste. (Wikipedia)
JURA DE LA BANDERA
“Alumnos: la Bandera blanca y celeste - Dios sea loado- no ha sido jamás atada al carro triunfal de ningún vencedor de la tierra.
Alumnos: esa bandera gloriosa representa la patria de los argentinos.
Prometéis rendirle vuestro más sincero y respetuoso homenaje; quererla con amor intenso y formarle desde la aurora de la vida un culto fervoroso e imborrable en vuestro corazones; prepararos desde la escuela para practicar a su tiempo con toda pureza y honestidad las nobles virtudes inherentes a la ciudadanía; estudiar con empeño la historia de nuestro país y las de sus grandes benefactores a fin de seguir sus huellas luminosas y a fin también de honrar a la Bandera y de que no se amortigüe jamás en vuestras almas el delicado y generoso sentimiento de amor a la Patria.
En una palabra, prometéis hacer todo lo que esté en la medida de vuestras fuerzas para que la Bandera argentina flamee por siempre sobre nuestras murallas y fortalezas, a lo alto de los mástiles de nuestras naves y a la cabeza de nuestras legiones y para que el honor sea su aliento, la gloria su aureola, la justicia su empresa”
Los alumnos puestos de pie y extendiendo el brazo derecho hacia la bandera, contestarán:
SI, PROMETO.
Mi Bandera
Anónimo
La bandera mía
se parece al cielo:
es azul y blanca,
con el sol en medio.
¿Cómo no quererla
como yo la quiero
si en ella el retrato
de mi patria veo?
Por eso al mirarla
flotando a los vientos
de orgullo y de dicha
se me ensancha el pecho.
Por eso al mirarla
siento un solo anhelo:
ser justo y honrado,
ser valiente y bueno.
