Por Andre Laplume para Ighoo - De un tiempo a esta parte, en especial luego de la devaluación suelen verse por Buenos Aires, numerosos grupos de extranjeros que visitan el País y de paso pasean por el centro de la ciudad. Indudablemente les llama la atención nuestra forma de vivir, la comida, el tango, mas una vida cultural que no les es fácil encontrar en otros países de Sud América. A pesar de todo lo que renegamos los argentinos, tenemos un estilo de vida que nos hace doblemente costoso el desarraigo. Tengo testimonios constantes de familiares y amigos que emigraron incluso a países mas desarrollados que el nuestro, les va muy bien económicamente y sin embargo no ven el momento de regresar al país.
Hace muy poco me visitó un sobrino músico que está trabajando con mucho éxito en Los Ángeles y me pidió que como agasajo lo llevara a comer pizza al mostrador de Guerrin, al salir me hizo bajar por la escalera a la estación Uruguay del subte y después volvimos a la avenida Corrientes, se lo veía emocionado, yo pensaba y ahora que otra cosa me irá a pedir. Lo que me pidió merece punto y aparte, así que allí vamos.
Tío, lo último que te pido es que me acompañes por Corrientes hasta la Av. Callao, pero despacito, quiero mirar las chicas, nunca me di cuenta lo hermosas que son nuestras mujeres. Juro que se daba vuelta para mirarlas . Decime, pareces un desesperado, acaso no hay mujeres en Los Ángeles. Si Tío, hay de todo, pero no perdamos tiempo que me falta algo. No me tomes por loco, ni te rías de mi, después de lo que viene te invito a tomar un “feca” y charlamos de todo lo que quieras..
· Cuando llegamos a Callao, me dijo, Tío, por favor, allí frente a la parada del colectivo “60,” pegada a la ventana hay una mesa vacía, por que no la ocupas y de paso podés mirar lo que hago, pedite un café, no voy a demorar mucho. Lo que viene es de ciencia ficción pero solo es nada mas que la verdad de lo que vieron mis ojos.
· Cuando estacionó el primer colectivo para que suba y baje gente, el tipo se arrimó a la cola, bajó la cabeza y aspiró hondo el humo que tiraba el caño de escape. Así lo repitió un par de veces, pensé que, o era drogadicto o estaba sonado. Me asomé a la puerta del bar y lo llamé. Algunas personas ya les llamaba la atención la actitud del muchacho. Tenía los ojos llenos de lágrimas, me abrazó y me dijo, no sabés lo que extraño, hasta el humo del “60”. Nos largamos a llorar juntos, abrazados muy fuerte. Tío cuando junte algo de plata me vuelvo. No aguanto mucho mas.
· La semana pasada , trabajando en zona de turistas, me tocó atender un matrimonio extranjero. Él Americano y ella Brasilera. Les pregunté si la estaban pasando bien, contestaron que si , que muy bien. Era la primer vez que nos visitaban y pensaban volver. La mujer era la que me hablaba y después le comentaba en ingles al esposo. Se trataba de gente muy culta y respetuosa, de evidente buen pasar económico. Señor me dijo Lourdiña, que así se llamaba la Sra. Mi esposo, Henry, es escritor, quedó encantado con su país, en especial por la calidez y cordialidad de la gente, conoce mucho sobre Argentina, pero a pesar de ello desea saber algo que no se animó a preguntar. ¿A usted no le molestaría responder una pregunta que él quiere hacerle? Puede preguntarme lo que guste, doy por descartado que se trata de una pregunta respetuosa y será un gusto para mi serles de utilidad.
· Señor, quisiera que usted me explicara “que es ser Argentino”. Me tomó de sorpresa, no se por que motivo pensé que la cosa vendría por otro lado, es buena la pregunta, así que trataré de responderles.
· Señor, ser argentino es ser muchas cosas, pero lo que mas me gustaría decirle, es que ser Argentino es ir con la “patrona” y tus hijos a comer ravioles los domingos a la casa de la vieja y por la tarde escuchar los partidos de fútbol, mientras los chicos juegan en el patio.
Lourdiña y Henry quedaron emocionados, tampoco ellos esperaban esta respuesta. Henry agradeció y me extendió su mano, Lourdiña me dio un beso.
· Si es así como usted dice, nos gustaría formar nuestro hogar en su país, y tener hijos argentinos. No quise agregar mas, solo suerte para el resto de la estadía y que si algún día volvían a Buenos Aires, no dejaran de visitarme.
Andre Laplume.

25 Julio 2008 a las 12:17 pm
Andre, Laplume, su nota me resulta conmovedora. Vivi circunstancias similares a las que usted describe. En verdad describio usted al Argentino de manera impecable. Muchas gracias. Marina.
29 Julio 2008 a las 2:10 pm
Lei esta nota, y realmente me parecio exelente, ademas es un poco como develadora de los comportamiemtos y formas de sentir de los argeantinos. Me parecio muy buena, gracias marina.
29 Julio 2008 a las 2:17 pm
Sr, Laplume, vivi muchos años en el exterior y su articulo me llego profundamente, al punto de conmoverme y hacerme recapacitar mucho. Lo felicito y leseo lo mejor. Gracias por el sentimiento, ana.
30 Julio 2008 a las 7:46 pm
Muy buena nota y un muy buen hallazgo de este sitio. Frecuento Igooh.com a menudo y La Plume, valga lo redundante, es una de las mejores plumas que hay por allí.
Saludos,
Uriel.