Pablo Pineda: “En este mundo hay que saber sufrir”

Madrid – Reedición especial de Bahianoticias por la proclamación del 3 de diciembre. Consejos  “…que nunca pierdan el ánimo, que se consideren valiosos, que se acepten y que tengan amor propio, que no sientan envidia por nadie, que vivan sin complejos! Que luchen con todas sus fuerzas, que seguro que son buenos en algo y eso es lo que deben potenciar”. Pablo Pineda, 28 años, es un ejemplo de valentía que supera todas las barreras encontradas hasta ahora por las personas afectadas con el Síndrome de Down. Se trata del primer europeo con Síndrome de Down que obtiene un título universitario. Licenciado en Psicopedagogía actualmente trabaja como preparador laboral de personas con discapacidad en un programa financiado por el Ayuntamiento de Málaga.

LIBRO SUGRIDO: LOS DISCAPACITADOS Y SUS PADRES de LEO BUSCAGLIA, editorial Emecé (1983). Lo escribió para: “Los padres, quienes a menudo están solos, confusos, mal informados y aislados, luchando contra la desilusión, el desencanto, la desesperación y los obstáculos aparentemente insalvables, y salieron victoriosos, pues convirtieron la desilusión en renovado vigor, desencanto en coraje y desesperación en esperanza. Ello nos confirman el gran potencial y milagro del ser humano.”

Pablo defiende la normalidad de todos los colectivos con discapacidad y lucha porque las personas con Síndrome de Down formen parte de la sociedad de una manera normal.

“Me siento un privilegiado, y creo que me han ayudado una serie de cosas: primero que yo mismo lo he tenido muy claro y que mis padres me han ayudado infinitamente, han confiado en mis capacidades y me han apoyado siempre, (…) considerándome normal en todo y sin hacer diferencias con mis demás hermanos”.

Los consejos que da a las personas con Síndrome de Down pueden ser aplicados a cualquier persona con problemas de las consideradas “normales” en la sociedad:

“…que nunca pierdan el ánimo, que se consideren valiosos, que se acepten y que tengan amor propio, que no sientan envidia por nadie, que vivan sin complejos! Que luchen con todas sus fuerzas, que seguro que son buenos en algo y eso es lo que deben potenciar”.

Pablo Pineda ha protagonizado el documental “La Tésis de Pablo”, que se introduce en la piel de este chico que, día a día, con el inestimable apoyo de su familia, ha luchado por llevar una vida lo más corriente posible, descubriendo el universo de emociones y pensamientos que se esconde tras lo que la sociedad sigue denominando un “deficiente mental”.

La vida de este joven malagueño de 28 años es un alegato a favor del reconocimiento de la diferencia y la igualdad de oportunidades.

Fuente: Solidaridad.net

Sentires Pablo Pineda:

“Crecí sin la sobreprotección que habitualmente rodea a las personas con síndrome de Down. Eso me ayudó a comprender que en este mundo hay que saber sufrir; es absurdo ocultar la evidencia. Se lo digo constantemente a quienes tienen hijos en mi misma situación: “No los metan en una urna, estimulalos”. Que prueben lo dulce y lo amargo de la vida como las demás personas”.

“A la sociedad le queda mucho por avanzar. Hay que abrir la mente y actuar con más naturalidad”.

“Lo más difícil es demostrar a la sociedad que podemos”

“Estoy orgulloso de ser Down”

“No hace falta llegar a lo que yo he llegado. Trabajar de barrendero es lo mismo que hacer una carrera. Lo importante es poder llegar adonde tú quieras” (Camino Católico – oct.2009)

“He pasado por distintas épocas. Cuando empecé en primero de BUP (el bachillerato único polivalente), nadie se esperaba un síndrome de Down en un instituto, y la gente me miraba como diciendo: que hace éste aquí. Hicieron una cosa ilegal, que los profesores tuvieran que votar mi admisión en el instituto. Así que fue duro. Pero poco a poco me fui sacando ese torrente de magia o de cariño y fui conquistando a mis compañeros, porque era muy consciente de que debía hacerlo. Con los compañeros sabía que tenía que atacar charlando, metiéndome entre ellos, y eso fue lo que hice. Y reaccionaron muy bien; en primero, fue una relaciónbonita. Y a los profesores, a pesar de que habían votado, a muchos los fui conquistando, aunque a ellos fue por lo cognitivo. Les preguntaba en clase, me interesaba, y eso los descolocaba. Después, en segundo, ahí todo fue fatal. Quizá porque los niños con 14 años siguen siendo niños, pero los de 16 se hacen los duros, son crueles, y entonces comenzaron a mirarme por encima del hombro, a no hablarme. La vida era imposible.”

“Me desanimé y pensé en tirar la toalla. Tampoco sabía cómo contárselo a mis padres, así que me lo callé todo. Los de primero eran profesores jóvenes, pero en segundo eran mayores y no creían en mí. Decían que ese niño no podía aprender, que no sabían cómo iban a enseñarme, que no iba a aprender nunca, que las matemáticas me costaban un montón. No veían ninguna luz y empecé a deprimirme.”

“Cuando tenía 14 años, una señora me preguntó si me haría la cirugía estética para cambiar los rasgos de mi cara. Y le dije: “No, los tengo a mucha honra”. Y luego: “¿Es que no te gusta como soy?”

“La gente piensa que eres un niño siempre.”

“Las diferencias no se explican genéticamente, se explican culturalmente. Ahí es donde se marca la diferencia entre un Down que puede llegar a estudiar y otro que no. A veces la comunidad científica y la gente es torpe, y no entiende nada que la genética no les explique.”

“Yo también puedo, yo también puedo hacerlo, yo también puedo estudiar, yo también puedo enamorarme”

“Es un arma de doble filo. Las familias con niños Down [en el centro hay dos, más nueve alumnos en Educación Especial] pueden pensar que todos pueden terminar una carrera. Y eso no siempre pasa. Las personas son distintas. No hay por qué ser un Pablo Pineda y llegar a la Universidad. Tampoco hay que caer en que su hijo no llegará a nada. Lo ideal es un término medio, educarles para lograr su autonomía, para que sean felices. Pero para ello también hay que darles libertad, huir de la sobreprotección de algunos padres y permitirles aprender de las malas experiencias, de los palos, del sufrimiento. Sólo así se avanza”.

(publicado en BN – febrero de 2010)




3 Comentarios

  1. Amalia de Iregui Dice:

    QUE ORGULLO PABLO PINEDA. EMPEZASTE A ABRIRLE LA PUERTA A MUCHOS CON DOWN. Yo tambiën tengo un nieto como tú que tiene 10 años: Cuando naciö pensë que el mundo se me acababa, pero hoy es mi mayor orgullo y la bendiciön mäs grande de DIOS. Espero que algun dïa pueda seguir tus pasos. El tambiën se llama PABLO. PABLO CASTRO.

    AMALIA DE IREGUI
    BOGOTA, COLOMBIA

  2. EDITH RICHMOND Dice:

    Tengo una niña con Sindrome de Down, me asuste muchísimos, pero hoy por hoy puedo decir que Paula es nuestra bendición, es el mejor regalo que Dios nos dió, ha unido a la familia y nos ha hecho ser mejores personas. Tus logros Pablo son nuestra inspiración para no dejar de luchar por nuestra niña, doy gracias Dios por poner en nuestro camino a personas como tu .

  3. Viviana Spósito Dice:

    Mi hija Paula tiene sindrome de down, ella me cambió la forma de vivir la vida, al principio fue muy fuerte el dolor. Ahora es el sol de mis días. El haberte conocido y lo que has logrado es un estimulo para mi familia.

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