El 28 de febrero desbordaron como nunca antes los cauces de agua del Rodríguez (en City Bell) y del Carnaval (en Villa Elisa). Fue una catástrofe. No estaban dragados. Pese a los anuncios de las autoridades provinciales y municipales, hoy siguen igual. Murió una persona y más de 2.500 tuvieron que abandonar sus casas. Los arroyos que desbordaron no fueron limpiados, ni dragados.
Nada cambia, todo sigue igual. Ambas ideas se reflejan a la perfección en Gonnet, City Bell y Villa Elisa, las localidades más afectadas por la catastrófica inundación del 28 de febrero último. Hoy se cumple un mes de aquella tragedia, cuando murió al menos una persona y más de 2.500 tuvieron que abandonar sus casas. Los arroyos que desbordaron no fueron limpiados, ni dragados.
Con una simple recorrida por el arroyo Rodríguez, en City Bell, alcanza para llegar a esta conclusión.
La mugre abunda por todos lados, ninguna máquina ingresó al cauce para realizar un dragado, ni siquiera cuadrillas municipales o provinciales se adentraron en el lugar para limpiar, para correr las gomas viejas que obstaculizan el normal drenaje del agua o los restos de electrodomésticos y desechos de todo tipo.
En los márgenes de este arroyo, básicamente en la zona de 24 a 28 y de 477 a 483, el agua tapó casas por completo, por un desborde sin igual, nunca antes visto.
Muchas personas de la zona todavía no pudieron regresar a sus hogares, otros perdieron todo lo que tenían. Fue un verdadero drama.
Similar es la situación que se presenta en el arroyo Carnaval, en Villa Elisa, epicentro de esta catástrofe que -calcula el Municipio- afectó a 90 mil personas del partido.
El desborde del cauce originó olas que derribaron hasta sólidos tapiales, medianeras y galpones. Socorristas que trabajaron en el lugar describieron una correntada similar a la de un río de alta montaña. El agua arrastró de todo, hasta a varias personas, que fueron salvadas por los buzos de rescate del cuerpo de Bomberos La Plata.
Tan bravo fue el arroyo fuera de sí que quebró el casco de una embarcación de salvataje de los Bomberos Voluntarios de Berisso, debajo del puente que cruza el cauce sobre el camino Centenario. Hoy el lugar no presenta ningún cambio.
Luego del temporal, el gobierno bonaerense encabezado por Daniel Scioli y el municipal por Pablo Bruera anunciaron, durante un acto público, la limpieza y el dragado de ambos arroyos. Sólo un día los vecinos vieron máquinas trabajando.
En amplias zonas de Villa Elisa y City Bell todavía hay restos de muebles, maderas y hasta chapas que los vecinos damnificados sacaron a la calle porque dejaron de servir para su fin primogénito. Todavía el recolector no pasó.
Los vecinos de El Rincón, un barrio signado por el camino que ingresa a la casa de campo del Colegio de Abogados, siguen movilizados. El lunes hicieron un piquete y aún no recibieron ayuda. Incluso, el sábado se realizó una reunión porque en la Delegación comunal de Villa Elisa se perdieron todos los papeles que realizaron los censistas, según dijeron. Estos recorrieron las casas más damnificadas y confeccionaron una especie de inventario, a los efectos de un resarcimiento del gobierno municipal. Todavía están esperando noticias.
Quienes sí cobraron son los vecinos que aceptaron un cheque de 1.000 pesos a cambio de firmar un papel a través del cual renunciaron a accionar judicialmente contra la Comuna.
Contribuyentes de diversos barrios de la zona norte ya recurrieron a la Justicia. Algunos al fuero civil por los daños y perjuicios que les ocasionó el aguacero sin igual: cayeron 120 milímetros de agua en 80 minutos, entre las 15.05 y las 16.25 horas. Abogados especialistas consultados por Hoy, con experiencia en juicios por inundaciones de campos en el interior bonaerense, aseguraron que la Provincia es la responsable, por lo cual debe responder según el daño, material y/o moral ocasionado.
Otro grupo de vecinos, de la zona de Gonnet, prefirió la vía penal para denunciar al intendente Bruera y a los principales funcionarios municipales por abandono de persona.
Se estima que prosperará, más rápidamente, la vía civil, a través de la cual se puede obtener el resarcimiento dinerario.
Las pérdidas generadas por el temporal fueron estimadas en 250 millones de pesos, aunque todavía hay gente que ni siquiera sabe, a ciencia cierta, cuál es el daño real ocasionado.
¿Por qué se inundó La Plata? La pregunta todavía no tiene una respuesta sólida, convincente. La mayoría de los ingenieros hidráulicos consultados por Hoy, incluso la Cátedra de Hidrología de la Facultad de Ingeniería de la UNLP, estima que la causa es multifactorial.
Es decir, no se le puede echar la culpa sólo a la lluvia, ni a la traza de la autopista. Hay, también, otros factores que se cree que incidieron, como las construcciones realizadas a la vera de los arroyos, la falta de limpieza y dragado de éstos, y la urbanización desmedida y desordenada. Hay cada vez menos lugares por los cuales el agua pueda escurrirse.
Algo es concreto: ese 28 de febrero la altura del Río de La Plata era muy baja. De lo contrario, el drenaje hubiese sido traumático.
Uno de los puntos cuestionados de ese día fue la contingencia. No hubo plan ni acción coordinada para la remediación. Hasta los mismos bomberos y hombres de Defensa Civil lo reconocen. Incluso, sigue desarticulada la dirección platense de Defensa Civil y acéfala la dirección de Hidráulica comunal.
A un mes de una de las peores tragedias que recuerde la capital bonaerense (fue el distrito más afectado del país), todavía hay heridas que no cierran, pérdidas que no se recuperan y arroyos que no se limpiaron.
Fuente: Diario Hoy










