PEKÍN (AFP) - Las protestas de tibetanos se propagaron el domingo en China y se reportaron siete manifestantes muertos en Sichuan (sudoeste), tras una represión que ya dejó decenas de muertos en Lhasa y llevó al Dalai Lama a denunciar el “régimen de terror” impuesto por Pekín.
Lhasa, la capital de la Región Autónoma de Tíbet, seguía el domingo cerrada a los turistas y tomada por las fuerzas de seguridad, tras las manifestaciones del viernes que según el gobierno tibetano en el exilio dejaron 80 muertos, muchos más que las diez víctimas señaladas por las autoridades de Pekín.
En la vecina provincia de Sichuan, la policía mató a tiros el domingo al menos a siete personas que participaban en una marcha que había salido de un monasterio budista del distrito tibetano de Ngawa, de acuerdo con la organización Campaña Internacional por Tíbet.
Otro grupo identificado con la causa tibetana -el Centro Tibetano por los Derechos Humanos y la Democracia- elevó a trece el número de víctimas mortales en Ngawa.
Según otras noticias, el sábado también hubo protestas en el monasterio de Labrang, en la provincia de Gansu (noroeste).
Desde su exilio en Dharamshala (norte de India), el Dalai lama, líder espiritual de los budistas tibetanos, denunció la represión desencadenada por las autoridades comunistas chinas y pidió una investigación internacional sobre lo ocurrido en Lhasa.
Las autoridades chinas “se apoyan únicamente en la fuerza para lograr un simulacro de paz, una paz conseguida por la fuerza usando para ello un régimen de terror”, declaró el Premio Nobel de la Paz en rueda de prensa.
Las autoridades chinas acusaron al Dalai Lama de organizar las protestas y juraron que reaccionarán con “firmeza” para mantener el orden en Lhasa.
“Los hechos muestran que las fuerzas separatistas y reaccionarias del interior y exterior (de Tíbet) se orquestaron minuciosamente” con “el objetivo de la independencia”, indicó el oficialista Diario del Tíbet.
La organización de defensa de los derechos humanos Amnistía Internacional instó al gobierno chino a autorizar una investigación independiente de Naciones Unidas, mientras Estados Unidos y la Unión Europea expresaron su inquietud por la situación y llamaron a China a actuar con “moderación”.
La ola de violencia provocó una multiplicación de llamamientos al boicot de los Juegos Olímpicos de Pekín, que se inaugurarán en agosto.
Pero el Dalai Lama consideró que los Juegos deben celebrarse.
“Quiero esos Juegos. Los chinos necesitan sentirse orgullosos por ello. China se merece ser anfitrión de los Juegos Olímpicos”, afirmó.
Los gobiernos de Alemania y Francia descartaron este domingo cualquier boicot a los Juegos.
Mientras el debate sobre la conveniencia o no de celebrar la cita olímpica se extiende, en diversas ciudades del mundo (como Nueva York, Bruselas, Paris, Praga, Londres, Zurich, Roma y La Haya, donde los manifestantes trataron de asaltar la embajada china) se celebraron manifestaciones contra la represión en el Tíbet.
FUENTE: Noticias Yahoo es

