El tango fue estrella hoy en la 58 edición del festival de Berlín, cuando de la mano de Gustavo Santaolalla se presentó el documental de Miguel Kohan “Café de los maestros”, que aúna a las viejas glorias supervivientes de la música porteña.
Mariano Mores, Horacio Salgán, Virginia Luque, Lágrima Ríos, José Libertella, son solo algunos de artistas reunidos en la película de Kohan.
El director, cámara en mano, escudriña las emociones y las lágrimas de estas glorias que vuelven a encontrarse, tal vez por última vez, para tocar juntos tangos, candombes y milongas, recuperando ese clacisismo de las grandes orquestas porteñas de los años treinta y cuarenta del siglo XX.
Presentado en la sección paralela oficial “Panorama”, el documental era una de las películas más esperadas de la Berlinale por acumular en 90 minutos una serie de personalidades del tango en el ocaso de sus vidas pero no de sus talentos, en una idea que recuerda la llevada a cabo por Wim Wenders y Ry Cooder con “Buena Vista Social Club”.
Producida por Gustavo Santaolalla y Lita Stantic y coproducida por el brasileño Walter Salles, “Café de los maestros” se presentó en una versión “in progress” antes de su lanzamiento comercial en las salas cinematográficas del mundo.
Posteriormente se convertirá en un DVD que contendrá el concierto completo en el teatro Colón de Buenos Aires que corona dignamente el documental.
“Yo creo que lo que cuenta en un artista es la identidad: saber quiénes somos y de dónde venimos -declaró Santaolalla, dos Oscars seguidos como mejor compositor por “Brokeback Mountain” y “Babel”- y desde que a los 16 años empecé a grabar discos de música rock estaba convencido de esto pero mi base en ese momento era el folclore”.
Por otro lado, Santaolalla negó que esta sea una simple operación nostálgica: “queríamos mostrar toda la vibración que despierta el tango interpretado por estos portentosos maestros que aún conservan en sus venas la vieja escuela de las grandes orquestas del pasado”.
“Salvando -agregó- esa continuidad que en parte fue destruida por la llegada de un genio musical renovador como el de Astor Piazzolla”.
“El tango ha cambiado y al mismo tiempo sigue siendo el mismo -afirma el director Kohan-. La ruptura creada por Piazzolla se unió a un vacío generacional que apartó a la juventud del tango que recién ahora vuelve a llenar las milongas y las escuelas donde enseñan algunos de los viejos maestros del filme”. (Télam).-

