Madrid - Martinsa-Fadesa, la empresa constructora que fue un símbolo en la era del dinero barato, se declaró en bancarrota con una deuda de 5.000 millones de euros. La venta de viviendas nuevas ha quedado ahora prácticamente paralizada debido al encarecimiento de las tasas de interés y las restricciones del crédito, todo ello a consecuencia del desplome de las hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos.
La burbuja del mercado inmobiliario español acaba de experimentar su primer reventón de importancia: una empresa constructora que fue símbolo en la era del dinero barato se declaró ayer en bancarrota al amparo de acreedores, la mayor quiebra en la historia corporativa del país.
La bancarrota anunciada el lunes tras el cierre de los mercados de la constructora Martinsa-Fadesa -aquejada de una deuda de 5.000 millones de euros (8.000 millones de dólares)- es considerada potencialmente la punta del témpano en un sector que hasta hace un año disfrutó de beneficios fabulosos gracias a los bajos intereses bancarios.
Y ante la contracción del mercado inmobiliario en Estados Unidos, Gran Bretaña y otros lugares, los españoles se preguntan ahora si el gobierno socialista intervendrá para rescatar al sector.
Hasta ahora, La Moncloa, la sede del presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, se ha mostrado renuente.
Con casi 11.000 millones de euros (17.400 millones de dólares) en bienes, Martinsa-Fadesa es una de las constructoras mayores de España al socaire de un pujante mercado inmobiliario que solamente en el 2004 creció un 17%.
La venta de viviendas nuevas ha quedado ahora prácticamente paralizada debido al encarecimiento de las tasas de interés y las restricciones del crédito, todo ello a consecuencia del desplome de las hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos.
Martinsa-Fadesa decidió suspender pagos después de que los bancos y el estatal Instituto de Crédito Oficial (ICO) le negaran un nuevo préstamo de 150 millones de euros para hacer frente a la reestructuración de su deuda.
La quiebra de la compañía amenaza el empleo de 300 personas de manera directa y de otras 3.000 en forma indirecta.
La cotización de Martinsa- Fadesa fue suspendida ayer por la CNMV cuando las acciones caían más de 24%, después de perder 34% el viernes.
Alejandro Varela, gerente del fondo de inversiones madrileño Renta 4, dijo ayer que Martinsa-Fadesa no es la primera constructora española afectada por el colapso del mercado de bienes raíces pero sí la mayor y un augurio de lo que pueden esperar firmas de todos los tamaños.
“Si sucede esto con una de las grandes, quién sabe lo que está pasando con los promotores medianos y pequeños”, dijo en una entrevista Varela.
“El problema es la deuda. Estas empresas crecieron muy deprisa gracias a la generosa financiación del sector bancario”, agregó.
El gobierno informó ayer que los precios de las viviendas cayeron al ritmo anual del 3% en el segundo trimestre, la peor actuación en una década.
En los últimos años, el sector de la construcción y su industria auxiliar contribuyeron al 18% del Producto Bruto Interno del país. Según el gobierno crecerá este año un poco menos del 2%, frente al 3,8% en el 2007, aunque los economistas privados creen que la cifra será muy inferior.
Martinsa-Fadesa perdió 85 millones de euros (135 millones de dólares) en el primer trimestre, frente a unos beneficios de 413 millones de euros (654 millones de dólares) en el mismo periodo del año pasado.
El ministro de Industria, Miguel Sebastián, dijo el martes que el sector inmobiliario español necesita un periodo de ajuste.
En lugar de intervenir en misiones de rescate en casos como éste, Sebastián cree más conveniente que el gobierno socialista compre las tierras de las que desean desprenderse las constructoras, para levantar en ellas viviendas de protección oficial.
Agencias DPA y Télam - (diario Los Andes)
