Advierten una inminente catástrofe humanitaria en Somalia

(EUROPA PRESS) Cerca de 1 millón de desplazados somalíes subsisten gracias a la ayuda humanitaria, mientras que la violencia continúa desplazando mensualmente a 20.000 personas fuera de la capital. La violencia y la impunidad que existe en el país son inaceptables. “Solicitan ayuda internacional porque necesitan 10 millones de dólares antes de julio, ya que sin esto el hambre y la muerte serán una vez más la triste historia de un lugar que muchos prefieren olvidar”.

La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, OCHA, se sumó al criterio de 40 agencias que trabajan en Somalia que advierten sobre una inminente catástrofe en es país si no se adoptan medidas urgentes.

Las agencias subrayaron que cerca de 1 millón de desplazados somalíes subsisten gracias a la ayuda humanitaria, mientras que la violencia continúa desplazando mensualmente a 20.000 personas fuera de la capital, Mogadiscio.

La portavoz de la ONU, Michele Montas, informó de que OCHA constató que la situación es precaria, y que solicitó urgentemente la atención de la comunidad internacional.

“La violencia y la impunidad que existe en el país son inaceptables y no se debe permitir que persistan. Si bien la ONU cuenta con personal y recursos para ayudar al pueblo somalí, por si mismos ellos no pueden acceder a los que necesitan asistencia, porque las partes del conflicto y la violencia les impiden su movimiento”, dijo Montas.

Somalia vive inmersa en el caos y sin que un Gobierno central haya logrado imponer su autoridad desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré y los clanes tribales dividieron el territorio en feudos privados que controlan por medio de milicias paramilitares.

Por otra parte, el Programa Mundial de Alimentos (PAM) de la ONU alertó ayer de que para asegurar la ayuda alimentaria a cerca de 1,5 millones de personas en el país, la agencia de la ONU necesita de forma urgente 10 millones de dólares, especialmente en efectivo, que se requieren entre ahora y julio. Sin nuevas contribuciones, el PAM alerta que se quedará sin legumbres en abril, sin cereales y aceite vegetal en mayo y sin soja en junio.

“La comunidad internacional debe poner a Somalia como prioridad en su agenda y presionar para que se produzca un cambio antes de que sea demasiado tarde”, dijo el director del PAM para Somalia, Peter Goossens. “Llamamos a todas las autoridades de Somalia a que nos ayuden para poder cubrir las necesidades y exhortamos a los donantes a que no abandonen este país”, añadió.

“Todos los esfuerzos en el frente político y de seguridad deben ser urgentemente puestos en un nivel más alto”, dijo Gossens. Añadió que incluso un proceso político que lleve a una verdadera reconciliación nacional sería vital para poner fin al conflicto que comenzó en 1991. “A menos que una acción real para terminar la inseguridad se tome muy pronto, el mundo está en peligro de ver una generación entera de niños somalíes que, al crecer, tendrán como único conocimiento la guerra”, añadió.

El PAM alertó de que la falta de acceso a la mayoría de necesitados en Mogadiscio es insostenible. La capital somalí está actualmente paralizada por el aumento del precio de la gasolina y los alimentos, que está golpeando a las familias más pobres justo cuando ellos están luchando por sobrevivir con unas mínimas oportunidades para trabajar.

Así, este año los enfrentamientos entre el Gobierno y las fuerzas de la oposición han provocado la huida de 20.000 personas cada mes de sus casas en Mogadiscio. Un total de 700.000 personas, la mayoría niños y mujeres, escaparon de la capital en 2007.

Los enfrentamientos en la capital han provocado un generalizado sufrimiento humano además de hambre en la población. A pesar de la inseguridad, la comida caliente proporcionada por el PAM continúa entregándose diariamente a una media de 52.000 personas en Mogadiscio. Se trata del primer programa de esta envergadura desde la hambruna que se produjo durante los años 1992 y 1993.

Somalia está considerado como el lugar más difícil para trabajar para las agencias humanitarias. La vida de los cooperantes del PAM y de los beneficiarios de sus programas corren un peligro diario. Más allá de Mogadiscio, los enfrentamientos y ataques han forzado al PAM a sacar a los cooperantes de algunas zonas.

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