Argentina – AFP. Los pingüinos que anidan en la costa argentina están muriendo de hambre porque, al cambiar los patrones del océano, sus compañeros se vieron forzados a nadar 40 kilómetros más lejos de lo usual para conseguir comida, afirmó un estudio. “También tienen que nadar 40 kilómetros de vuelta y están nadando esos 80 kilómetros extra mientras sus compañeras están con las crías, sentadas en un nido y muriéndose de hambre”, dijo Dee Boersma, una profesora de biología de la Universidad de Washington. La pesca excesiva, la polución y el cambio climático han contribuido a la pérdida de reservas de peces en casi 1.600 kilómetros cerca de Punta Tombo, al sur de Buenos Aires, declaró Boersma. La colonia se encogió más de un 20% pasando a 200.000 pares de crías de 300.000 que había hace 22 años.












