El 85% de menores de cinco años mueren por causas diarreicas, enfermedad que se podría evitar si hubiera acceso a agua patable y, si los niños se lavasen las manos de forma adecuada, “se salvarían 800.000 vidas anuales”. Unos 2.400 millones de personas no disponen de sistemas adecuados de saneamiento de agua, cifra que ascenderá a 3.400 millones en el año 2025.
(EFE). La Vanguardia- La mortalidad infantil en Guinea Ecuatorial se reduciría en un 25 por ciento si los niños se lavasen las manos tres veces al día, según ha asegurado el representante de UNICEF en Guinea Ecuatorial, Eduardo Rodríguez.
Rodríguez ha explicado, en el pabellón El Faro de la Exposición Internacional de Zaragoza, el programa que lleva adelante la organización en el país africano, con el que se pretende conseguir que los niños se laven las manos, un comportamiento que reduciría la alta mortalidad infantil.
En el mismo foro, la periodista Nuria Mejías ha recordado que cada cinco segundos un niño fallece en algún lugar del planeta por falta de agua o porque la bebe contaminada, lo que supone la muerte de cuatro millones de menores en el mundo cada año.
El 85 por ciento de niños menores de cinco años mueren por causas diarreicas, enfermedad que se podría evitar si hubiera acceso a agua saludable y, si los niños se lavasen las manos de forma adecuada, “se salvarían 800.000 vidas anuales”.
Según Rodríguez, el agua, además de un elemento vital, es una pieza clave para el desarrollo de un país, porque muchos niños no van a la escuela ya que, antes de asistir a clase, tienen la obligación familiar de ir a buscar agua por lo que “cuando llegan al colegio están agotados”.
En el mundo hay más de 22 millones de refugiados y desplazados, personas a las que la dificultad de proporcionarles agua es mayor por su situación geográfica, la violencia o las guerras, según datos de UNICEF que ha facilitado la periodista.
Las tres cuartas partes de la población mundial que obtiene agua de lugares poco recomendables está en países asiáticos como la India, Nepal, Vietnam o Bangladesh, donde la falta de control de los pozos ha provocado la muerte de miles de personas por beber agua envenenada.
Unos 2.400 millones de personas no disponen de sistemas adecuados de saneamiento de agua, cifra que ascenderá a 3.400 millones en el año 2025, según las previsiones que ha aportado Mejías durante su intervención.
Tanto en opinión de Rodríguez como de Mejías, los gobiernos y la sociedad civil “deben” involucrarse y “apostar” por el acceso al agua potable en el mundo, especialmente España, que al ser un país árido tendría que sensibilizarse con este problema.










