Mundo – Unos 14 millones de personas mueren cada año por enfermedades infecciosas, dice informe de la FICR. A la lista de flagelos que se abaten a menudo sobre los países más pobres del mundo, se agrega otro más recurrente que se ha bautizado “fractura epidémica”, es decir el compendio de las epidemias que merman la salud y la situación socio-económica de sus habitantes. La alarma proviene esta vez por parte de la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR), que tiene su sede en Ginebra, en su informe titulado “La fractura epidémica”.
“La gente golpeada por una epidemia muere a menudo, cuando son jóvenes y son quienes contribuyen a la productividad de su país”, dice el documento, que explica que es la población de los países en desarrollo la más vulnerable debido a estructuras de atención médica que no están adaptadas como corresponde.
Ausencia de respuestas eficientes
“La muerte o incluso el simple hecho de estar obligados a quedarse en la cama durante meses, impiden (a los jóvenes) beneficiar al país de lo aprendido en la escuela, de trabajar el campo o de ocuparse de sus padres”, explicó Tamman Aludat, encargado de las emergencias sanitarias en el Secretaría de la Federación.
La organización critica “la ausencia de una respuesta suficiente frente al impacto creciente de las epidemias en el desarrollo socio-económico” de esos países, añadiendo que “es indispensable evaluar mejor las consecuencias” de dichas epidemias. Entre los 14 millones de víctimas anuales de enfermedades de origen infeccioso, unos cuatro millones mueren a causa de enfermedades respiratorias y más de dos millones por enfermedades diarreicas.
Tan sólo el dengue, cuya tasa de mortalidad es relativamente baja, afecta a más de nueve millones de personas por año, acarreando un efecto negativo en la economía de los países afectados.
Indiferencia de los países desarrollados
La FICR denuncia igualmente “indiferencia” de los países industrializados frente a estas epidemias. “Existe un riesgo real de que las epidemias también golpeen a los países ricos con consecuencias serias”, advirtió Aloudat, para quien es primordial “poner en marcha todo para prepararnos a posibles pandemias que ignorarán las fronteras, como el actual virus H1N1″ de la gripe porcina. “Debe romperse el círculo vicioso de la enfermedad y de los recursos insuficientes”, insistió la FICR.
La complacencia de los países desarrollados y ricos frente a las epidemias se ha convertido en una “seria amenaza” sanitaria y su resultado es la “reaparición de enfermedades que se creían erradicadas” en esas naciones, según un informe sobre su creciente impacto en el mundo.
Tammam Aloudat, dijo que entre las epidemias, de las que el mundo rico se creía libre pero que están regresando, figuran las del sarampión, la gripe y la forma más resistente de tuberculosis. El experto comparó las epidemias con las guerras, pero dijo que las primeras son aún peores porque “los agentes infecciosos son listos, se adaptan, no tienen piedad y no podemos negociar con ellos”.
Demasiado importancia a la gripe A (H1N1)
“No hemos ganado la guerra y quizás ahora estamos más lejos de lograrlo que antes, pues cada año 14 millones de personas mueren a causa de enfermedades infecciosas”, dijo Tammam Aloudat en una rueda de prensa.
En este sentido, lamentó que la gripe A concentre la atención pública, mientras que otras infecciones resultan mucho más mortales. “Este año, más personas han sido infectadas que nunca por la meningitis y más personas contrajeron polio, que creíamos cerca de quedar erradicada, pero no es así”, afirmó.
Fuente: Swisslatin














