Bahianoticias – por Silvia Paglioni. Tal vez esto ayude a que la sociedad comprenda porque en ningún país se previene y evita lo evitable. Es totalmente factible un desarrollo sostenible, que es no dañar el medio ambiente, el reparto equitativo de riqueza y la prevención de epidemias. Es evitable que niños, jóvenes y adultos del mundo mueran de hambre, pandemias, que exista cada vez más pobreza y hambrunas, y más jóvenes con sus capacidades cognitivas adormecidas por las drogas. En “El Ensayo sobre el principio de la población”*, (An Essay on the Principle of Population en 1798), obra de demografía escrita por el economista inglés Thomas Robert Malthus, desarrolla la influyente actual teoría (para el poder) de que la población crece más rápidamente que los recursos, conduciendo a una progresiva pauperización de la población. Su método habla de buscar el camino del equilibrio mediante la muerte, con sus diferentes formas de alcanzarla como son las epidemias, el hambre y las guerras. Para Malthus, el alimento más barato debía ser el pan, pues sacia el apetito sin aportar demasiados nutrientes al organismo (de los marginados). “En vez de recomendarles limpieza a los pobres, hemos de aconsejarles lo contrario, haremos más estrechas las calles, meteremos más gente en las casas y trataremos de provocar la reaparición de alguna epidemia”(1). Los 20.000 millones de dólares que comprometieron el viernes pasado el grupo de los ocho, para ayudar a los más de 1.000 millones de personas que padecen hambre y pobreza, representan 20 dólares para cada persona hambrienta a lo largo de tres años. En la naturaleza animal se denomina a esta situación ley de selección natural. En el mundo humano es la selección antinatural que hacen un grupo pequeño de hombres sobre millones de seres humanos que señalan desde sus tronos con sus dedos, quienes vivirán, quienes morirán y en que país. Si hay coincidencia con lo sugerido por Malthus con lo que sucede actualmente en el mundo dominado por 8 personajes (los más “aptos”) que representan a las 8 potencias (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia) es mera casualidad…
“El Ensayo sobre el principio de la población”* (1). An Essay on the Principle of Population (1798) Thomas Robert Malthus – (Wikipedia)
“En vez de recomendarles limpieza a los pobres, hemos de aconsejarles lo contrario, haremos más estrechas las calles, meteremos más gente en las casas y trataremos de provocar la reaparición de alguna epidemia”. Así, Malthus pretendía que los proletarios construyesen sus viviendas en los terrenos pantanosos e insalubres, viendo con malos ojos a los individuos compasivos que creen hacerle un gran beneficio a la humanidad estudiando la manera de extirpar para siempre ciertas enfermedades.
Malthus cree que la miseria es una ley natural e inconmovible, contra la cual es inútil actuar. Por el contrario, si no bastan los cataclismos de la naturaleza, el Estado debe “contribuir” poniendo su ingrediente de guerras, desentendiéndose de la sanidad pública y de cualquier norma de protección humana. De ahí que se oponga a las llamadas “poor laws” (leyes de pobreza), estableciendo que los subsidios a los pobres no pueden impedir ni la pobreza ni el hambre: “Si los alimentos no alcanzan para todos, un subsidio a los pobres no puede aumentar su volumen, ya que lo único que puede traer consigo es el aumento de la cantidad de pobres, pero en ningún caso más riquezas.”
Además, este libro le dio la idea de la selección natural a Charles Robert Darwin, que después de leerlo resolvió el enigma de la evolución. Dedujo que las poblaciones al final lucharían por los recursos y sólo sobrevivirían los más fuertes. También está relacionado con la ecuación de crecimiento logístico.
La teoría de Malthus sobre el crecimiento de la población:
“Considerando aceptados mis postulados, afirmo que la capacidad de crecimiento de la población es infinitamente mayor que la capacidad de la tierra para producir alimentos para el hombre.
La Población, si no encuentra obstáculos, aumenta en progresión geométrica. Los alimentos tan sólo aumentan en progresión aritmética. Basta con poseer las más elementales nociones de números para poder apreciar la inmensa diferencia a favor de la primera de estas dos fuerzas.
No veo manera por la que el hombre pueda eludir el peso de esta ley, que abarca y penetra toda la naturaleza animada. Ninguna pretendida igualdad, ninguna reglamentación agraria, por radical que sea, podrá eliminar, durante un siglo siquiera, la presión de esta ley, que aparece, pues, como decididamente opuesta a la posible existencia de una sociedad cuyos miembros puedan todos tener una vida de reposo, felicidad y relativa holganza y no sientan ansiedad ante la dificultad de proveerse de los medios de subsistencia que necesitan ellos y sus familias.” Thomas Robert Malthus












