El té verde puede ayudar a que los antibióticos sean más efectivos

El té verde puede ayudar a que los antibióticos sean más efectivos en la lucha contra las bacterias resistentes a los medicamentos, aunque sean bacterias resistentes a los antibióticos, de acuerdo con un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Alejandría en Egipto.

El té verde es común en Egipto. Además, es probable que mucha gente lo beba mientras toma antibióticos. Por eso, los investigadores deseaban saber si el té verde reducía o incrementaba la eficacia de los antibióticos o si no tenía ningún efecto.

“Evaluamos el té verde junto con antibióticos contra 28 microorganismos que causaban enfermedades que pertenecían a dos clases diferentes”, dijo en una declaración preparada el Dr Mervat Kaseem, de la facultad de farmacia de la universidad.

“En todos los casos, el té verde reforzó la actividad antibacteriana de los antibióticos. Por ejemplo, el efecto aniquilador del cloranfenicol era 9.9 por ciento mayor cuando se tomaba junto con el té verde que cuando se tomaba solo en algunas circunstancias”.

Kaseem y sus colegas también hallaron que el té verde hacía que el 20 por ciento de las bacterias resistentes a medicamentos fueran susceptibles a la cefalosporina, un tipo importante de antibiótico para el que nuevas cepas de bacterias resistentes al medicamento han desarrollado resistencia.

En casi todos los casos y para todos los tipos de antibióticos que probaron, los investigadores hallaron que beber té verde al mismo tiempo que tomaban los antibióticos parecía aumentar la acción de los antibióticos y reducir la resistencia al medicamento de la bacteria. En ciertos casos, incluso bajas concentraciones de té verde eran efectivas.

El estudio debía ser presentado el lunes en la reunión de la Society for General Microbiology en Edimburgo, Escocia.

“Nuestros resultados muestran que deberíamos considerar más seriamente los productos naturales que consumidos en la vida diaria”, dijo Kaseem. “En el futuro, estudiaremos otros productos herbarios naturales como el orégano y el tomillo para ver si también contienen compuestos activos que pueden ayudar en la lucha contra las bacterias resistentes a los medicamentos”.

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare - HealthDay l Fuente: MedlinePlus

EL TÉ VERDE, ANTICANCERÍGENO NATURAL

Por Ricardo A. Mariscal y Carlos Mateos para Discovery Salud(continuar leyendo artículo completo : EL TÉ VERDE, ANTICANCERÍGENO NATURAL)

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El té es la segunda bebida más consumida del mundo después del agua. Pero además de ser apreciado por su sabor, el té -especialmente el verde- empieza a ser valorado ahora por sus propiedades terapéuticas, únicas en el reino vegetal. Y es que cada vez son más los estudios que aseguran que reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y previene la aparición de tumores además de combatir otros trastornos menores.

“El té es una medicina milagrosa para el mantenimiento de la salud. Tiene el extraordinario poder de prolongar la vida”. Así de rotundo se expresa al menos el libro Mantener la salud bebiendo té escrito por un monje budista en el año 1211. Claro que mucho antes de esa fecha el té ya era utilizado como planta medicinal por chinos e indios. De hecho, en China la infusión de té verde es la bebida nacional, quizás porque están convencidos de que calma el dolor de cabeza y cura la disentería, la tos, la gastroenteritis y hasta mejora la hepatitis. Propiedades que las últimas investigaciones amplían notablemente.

SU ORIGEN

El té verde proviene de la planta Camellia sinensis de la que se extraen también otros tipos de té. El verde se obtiene cociendo las hojas frescas al vapor con altas temperaturas. De esa forma, a diferencia de lo que ocurre con el té negro, se detiene el proceso de fermentación, las enzimas oxidantes permanecen inactivas y su contenido en polifenoles queda intacto. Unos polifenoles que han demostrado -según publica la revista científica Alternative Medicine Review- “propiedades antioxidantes, anticarcinógenas, antiinflamatorias, termogénicas, probióticas y antimicrobianas en numerosos estudios humanos, animales e in vitro”.

La cantidad de estudios en torno al té verde crece en proporción geométrica, solo comparable a su consumo, mayor incluso que el de café. Por citar un ejemplo, en los últimos cuatro meses se han publicado más de 50 estudios sobre sus beneficios terapéuticos, la mayoría relacionados con su capacidad para frenar el desarrollo de tumores. Aunque los autores de los mismos suelen mostrarse cautos en sus conclusiones, lo cierto es que los resultados se acumulan y parecen quedar pocas dudas entre los expertos sobre las posibilidades antitumorales de esta bebida de origen vegetal.

En el caso del cáncer de piel se disponen de mayores evidencias. La Universidad Case Western Reserve realizó una revisión de estudios que se publicó el pasado mes de agosto en Archives of Dermatology y destacaba que “los estudios experimentales sugieren que el té verde posee potenciales propiedades antiinflamatorias y anticancerígenas útiles en diversas afecciones de la piel”. El análisis concluía señalando que “aunque son necesarios más estudios clínicos, añadir a productos para el cuidado de la piel té verde podría tener un profundo impacto positivo en diversos problemas dermatológicos”.

En esta línea, una investigación anterior de la misma universidad comprobó que los polifenoles protegían la piel de las personas expuestas a rayos ultravioletas. El daño de la dermis y la epidermis era menor cuanto mayores eran las dosis aplicadas, lo que permitía concluir a los científicos que “los polifenoles del té verde podrían ser usados como un candidato quimiopreventivo novedoso y una posible estrategia para reducir el riesgo de cáncer de piel inducido por el sol en la población”.

Entre estos polifenoles, los científicos se han atrevido a señalar como responsables del efecto antitumoral a las catequinas, de las que el té verde contiene cuatro importantes: EC, ECG, EGC y EGCG. Pero es en esta última catequina -la EGCG o epigalocatequina- donde los investigadores estiman que reside la mayor eficacia contra el cáncer. Uno de los primeros estudios sobre la función antitumoral de esta sustancia data de 1997, cuando un grupo de investigadores de la Facultad de Medicina de Ohio (EE.UU.) encabezado por el doctor Jerry Jankun divulgó en la revista Nature su utilidad para ayudar a prevenir el desarrollo de tumores cancerígenos e, incluso, servir de tratamiento.

SIN EFECTOS TÓXICOS

La explicación de esta actividad reside en su inhibición de la uroquinasa, una enzima fundamental para el crecimiento tumoral. El trabajo -publicado en Nature- incidía en la relevancia de la uroquinasa como una de las enzimas que más favorece la proliferación de las células cancerígenas. Uno de los hallazgos más novedosos de la investigación fue que el té verde posee altas concentraciones de EGCG -unos 150 miligramos por taza- y que esta catequina no posee efectos tóxicos mientras que otros inhibidores de la uroquinasa sólo pueden ingerirse en pequeñas cantidades debido a su toxicidad. “El inhibidor de la uriquinasa que contiene el té verde en cantidades altas podría reducir la incidencia del cáncer sin efectos secundarios”, destacaron los científicos.

Por si fuera poco, un trabajo más reciente -también aparecido en Nature- comprobó que la EGCG ralentiza la angiogénesis, el proceso por el que el tumor genera nuevos vasos sanguíneos para nutrirse y crecer. Aunque ambos estudios fueron realizados con ratones, otras investigaciones realizadas con voluntarios han comprobado el aumento de la capacidad antioxidante del plasma después del consumo de té, según el European Journal of Nutrition.

Pero a pesar de estos hallazgos sobre las catequinas, muchos científicos no se atreven a decir que sea un único componente del té verde el responsable de sus propiedades anticancerígenas y prefieren hablar de la combinación de varios. Así, la revista Journal of Molecular Medicine se hizo eco recientemente de un trabajo sobre los suplementos dietéticos en el cáncer en el que se aseguraba que “la mayor acción anticancerígena ha sido demostrada por aquellos componentes naturales con una actividad multifuncional, como es el caso del té verde”, cuyas catequinas y polifenoles en general “muestran la actividad anticancerígena más potente”.

El Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado ha ido más allá al señalar que “el té verde posee una actividad anticancerígena significativa en numerosos modelos animales” pero advierten que sus propiedades no se deben a una sola catequina sino a una “mezcla compleja”.

COMBATIENDO LA ARTERIOSCLEROSIS

Y no son esas sus únicas propiedades. Según una investigación publicada el pasado mes de agosto, los poderes benéficos del té verde se extienden a la prevención de la arterioesclerosis coronaria, enfermedad que consiste en el endurecimiento de las arterias y la formación de depósitos de lípidos o grasas en sus paredes. Médicos del Departamento de Medicina Preventiva de la Universidad Kyushu, en Fukuoka (Japón), sometieron a un grupo de varones mayores de treinta años a una dieta en la que se incluía un consumo de entre dos y cuatro tazas diarias de té verde. Los resultados demostraron la eficacia del tratamiento en 262 de los 302 sujetos. El beneficio del té resultó ser acumulativo, es decir, aquellos que consumían más tazas diarias presentaron menos posibilidades de formar depósitos de grasa en sus arterias. Sin embargo, no se demostró un beneficio similar en las mujeres.

La capacidad antioxidante de los polifenoles del té es la responsable de este efecto cardioprotector, según coinciden en señalar los autores que se han ocupado de su estudio. Los polifenoles son capaces de reducir los niveles de estrés oxidativo de las células con lo que disminuyen las posibilidades de sufrir dolencias cardiovasculares y determinados tumores.

PODEROSOS QUEMA-GRASAS

La influencia de los polifenoles sobre el organismo también se extiende a la liberación de calor y, por tanto, a la destrucción de grasas, como subraya la doctora Teresa Ortega, profesora de Farmacología de la Universidad Complutense de Madrid: “La acción conjunta de la cafeína -que también contiene el té- y los polifenoles favorece la termogénesis o ritmo al cual se queman las calorías y el consumo general de energía; de ahí que se recomiende el consumo de té verde como complemento del ejercicio físico al constituir un poderoso quema-grasas”.
Esta propiedad es la responsable de que el té verde sea una de las plantas que con más frecuencia aparecen en las dietas de adelgazamiento, especialmente aquellas en que se opta por la ayuda de productos de origen natural en detrimento de fármacos de síntesis (o químicos). Un hecho que se sospechaba desde hacía tiempo pero que ha sido comprobado en recientes estudios.

Así, científicos de la Universidad de Ginebra, en Suiza, realizaron una serie de experimentos destinados a probar este extremo. Para ello, estudiaron los efectos del té verde en diez hombres sanos que presentaban un sobrepeso de bajo a medio. El ritmo de quema de calorías de las personas observadas que ingirieron té verde con sus comidas aumentó un 4 por ciento y el gasto general de energía en un 4 y medio por ciento. En cambio, las personas de este experimento que tan sólo consumieron cafeína no mostraron cambio alguno en sus índices. En su conclusión, los investigadores añadieron que, al contrario que otros productos para dietas, el té verde no contiene altas dosis de cafeína y no afecta al corazón.




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