Durante el aniversario de fallecimiento de un ser querido hay mas riesgo de infartos.

El estrés emocional vinculado al aniversario de la muerte de un ser querido puede provocar, en casos extremos, una insuficiencia cardíaca que podría derivar en una muerte súbita, según un estudio divulgado por la American College of Cardiology. Analizaron las circunstancias de una serie de 102 fallecimientos sufridos por individuos de 37 a 79 años, de los cuales el 70 por ciento murió de una enfermedad coronaria. En el 12 por ciento de los casos, la muerte ocurrió en el aniversario de la muerte de uno de sus padres. Sugieren practicar meditación y yoga para el estrés que esta situación provoca.

Estudio divulgado durante la Reunión Anual del American College of Cardiology.

Efecto Aniversario. Durante el aniversario de fallecimiento de los padres hay mas riesgo de infartos.

Chicago (EE.UU.).- Nadie ignora que las emociones negativas afectan no sólo al espíritu sino también al cuerpo, pero los científicos continúan estudiando el alcance y los efectos de esos traumas emocionales en el organismo. Un estudio divulgado este fin de semana durante la conferencia anual del American College of Cardiology (ACC) celebrada en Chicago, confirma que el estrés emocional vinculado al aniversario de la muerte de un ser querido puede provocar, en casos extremos, una insuficiencia cardíaca que podría derivar en una muerte súbita (ésta se caracteriza porque ocurre de manera inesperada, dentro de una hora de la aparición de los síntomas y generalmente por una arritmia fatal), especialmente entre los hombres.

Para el doctor Juan Marques, miembro de la Universidad Central de Venezuela y coautor del estudio presentado en la ACC, “los pacientes son especialmente vulnerables si tienen una historia de ataque cardíaco, antecedentes familiares de muerte súbita o enfermedad coronaria y factores de riesgo cardiovascular como colesterol y presión sanguínea altos, diabetes, tabaquismo, obesidad y sedentarismo”.

Los investigadores analizaron las circunstancias de una serie de 102 fallecimientos sufridos por individuos de 37 a 79 años, de los cuales el 70 por ciento murió de una enfermedad coronaria. En el 12 por ciento de los casos, la muerte ocurrió en el aniversario de la muerte de uno de sus padres. Además, el estudio marcó que aproximadamente un tercio murió casi a la misma edad que su progenitor, y también que casi el 80 por ciento de las personas fallecidas súbitamente -en relación aparente con el aniversario de la muerte de su padre o madre-eran hombres.

Consultado por Clarín, Adrián Charask, jefe de la Unidad de Cardiología de la Clínica Bazterrica de la ciudad de Buenos Aires, sostuvo que “el mecanismo por el que se produce la muerte súbita es que la arteria coronaria tiene una bolsita de colesterol que se llama ateroma, que en un paciente con antecedentes de tabaquismo, hipertensión arterial o diabetes, hace que en una circunstancia particular -como un aniversario o una noticia grave- esa bolsita se rompa y que cuando la sangre pasa por el interior de la arteria se forme un coágulo y esto provoque un infarto”.

El 40 por ciento de los infartos no llegan al hospital y deriva en una muerte súbita. En opinión de Charask, “hay pacientes vulnerables que tienen placas ateroescleróticas a nivel de las coronarias, y esa vulnerabilidad está aguzada en pacientes con factores de riesgo que pueden desencadenar en la muerte súbita frente a una noticia desagradable”.

Desde la perspectiva del especialista, los infartos se desencadenan por distintos factores -laborales, afectivos y sociales- y las causas no pueden circunscribirse exclusivamente a los aniversarios de la pérdida de un ser querido.
- Si baja el estrés, baja el riesgo de infarto. Según un estudio que se presenta hoy.

Hasta ahora, el estrés nunca había sido tomado demasiado en serio como “herramienta” clínica para prevenir o controlar las enfermedades cardiovasculares. Muy pocos estudios -uno del Cemic, en la Argentina, sobre las consecuencias que tuvo la crisis de 2001- analizaron la relación entre las formas más comunes del estrés psicológico, la ansiedad y la depresión, y los riesgos de sufrir un infarto cardíaco o cerebral.

Pero un nuevo estudio asegura que quienes logran reducir el estrés o, por lo menos, mantenerlo controlado tienen hasta un 60% menos de riesgo de padecer un accidente cerebrovascular (ACV) o infarto de miocardio.

“El estrés psicológico está asociado con el avance de la aterosclerosis, la aparición de aterotrombosis y un mayor riesgo de desarrollar arritmias cardíacas. Sin embargo, pocos estudios analizaron si podríamos obtener mejores resultados cardiovasculares a través de la evaluación de la salud mental de los pacientes y la reducción de los niveles de depresión o ansiedad, ya sea por vía farmacológica, mediante una buena relación paciente-médico y/o psicoterapia”, explicó el doctor Yinong Young-Xu, de la Fundación Lown de Investigación Cardiovascular, en Estados Unidos.

El equipo dirigido por Young-Xu seleccionó a 516 pacientes con enfermedades coronarias, a los que dividió en tres grupos, según el nivel de ansiedad (alto, mediano o bajo). A todos, hombres y mujeres con una edad promedio de 68 años, se les evaluó la presión arterial, la resistencia sobre una cinta de caminar, las pulsaciones, el índice de masa corporal (IMC) y la diabetes, entre otros indicadores de salud.

Un cuestionario autoadministrado sobre los síntomas ayudó a los investigadores a medir el nivel de ansiedad, hostilidad y somatización de los participantes en el momento del inicio del estudio y, luego, cada año, ya sea en consultas programadas o por correo postal.

Durante los casi 3 años y medio de seguimiento, 44 participantes sufrieron infartos no fatales y 19 murieron. Lo más importante, según el estudio que Young-Xu presentará hoy aquí a media mañana durante la 57º Reunión Anual del Colegio Estadounidense de Cardiología (ACC, por sus siglas en inglés), es que los que reconocieron que estaban alterados por múltiples motivos -laborales, personales, familiares, etcétera- y lograron reducir la ansiedad o por lo menos no aumentarla tuvieron hasta un 60% menos de riesgo de sufrir un ACV, un infarto agudo de miocardio o de morir por estas causas. Entre las técnicas sugeridas para lograrlo estuvieron la meditación y el yoga.

Fuente:
Proyecto Salud




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