Argentina – Córdoba. Por Rosa Bertino para Diario La Voz – El descenso en la edad de iniciación en las drogas ilícitas es uno de los grandes problemas sociales contemporáneos. Aunque en Córdoba no se registran intoxicaciones infantiles con pasta base de cocaína (más conocida como “paco”), tan comunes en Buenos Aires, sí las hay por consumo precoz de marihuana. La Unidad Tóxico Ambiental del Hospital de Niños destaca el leve pero sostenido aumento de los cuadros provocados por inhalación de cannabis, y aseguran “que ya están ingresando chicos de 8 ó 10 años”.

Hasta 2005 predominaba el tolueno o “pegamento”, cuya venta libre fue restringida a partir de dicho año. En cuanto al cannabis, cogollo o marihuana, se trata de una hierba antiquísima. De acuerdo a una parte de la bibliografía, sus propiedades psicoactivas distan de ser curativas, puesto que alteran el metabolismo y la psiquis de un adulto. Con mucho más razón, los de un niño.
A la cabeza
Con respecto a las estadísticas, la jefa del servicio, Nilda Gait, aclaró que el rubro “drogas de abuso” corresponde en su gran mayoría a la marihuana o Tetrahidrocannabinol (THC), por su denominación científica.
En el último lustro, la casuística se elevó en un 30 por ciento, con el paulatino añadido de la cocaína. “El THC afecta las células del cerebro encargadas de la memoria; de ahí que los adictos tengan gran dificultad en recordar eventos recientes”, subraya Gait.
Las autoagresiones o intentos de suicidio se mantienen en un porcentaje muy inferior, pero no por ello menos preocupante.
Observando el gráfico se percibe que el abuso de sustancias (108 casos) más la ingesta, no siempre accidental, de medicamentos del tipo jarabes, antihistamínicos, analgésicos o tranquilizantes (122), lidera el ranking de Toxicología del Hospital de Niños, superando a los temibles escorpiones, arañas y plaguicidas.
Riesgo alto, protección baja. ¿Por qué marihuana? ¿Sabe mejor que la “fana”, es más cool o simplemente más accesible?
Aunque la moda incide, la respuesta se inclina por el tercer factor: cualquiera puede conseguir un “porro”. Por lo que le cuentan los pacientitos, un residente en pediatría admitió que “la oferta está en la calle, en plazas o quioscos, frente a las escuelas y a veces en el hogar… además, los costos son permisivos, aunque la calidad varía”.
“Distintos autores refieren que el tolueno fue droga de inicio durante más de una década”, explica la toxicóloga Gait. “Pero la campaña de alerta, más la prohibición instalada en 2005 sobre proyectos que existían desde 1990, restringió la facilidad de conseguir pegamento”. Los entendidos coinciden en que la oferta de marihuana incluso supera la demanda. En paralelo ha ido creciendo el riesgo psicosocial de la infancia, consecuencia de familias disueltas; enfermedades y negligencia de los progenitores; abusos, etcétera. Y disminuyeron los factores tradicionalmente protectores de la niñez, por cuestiones relacionadas con la deserción escolar, desocupación, trabajo insalubre, pobreza y falta de acceso a un sistema de salud, a las que se suman los rasgos propios de cada persona u organismo (genética, temperamento).
Advertencias para tener en cuenta
En todos lados. La droga está instalada en toda la sociedad, no sólo en zonas marginales. A lo sumo puede variar la calidad y el estilo de consumo.
Precoz. Aumentan los casos de consumo precoz, en una edad situada entre los 8 y los 10 años. En un lustro, la edad promedio en Córdoba descendió de 14 a 13 y de 13 a 12 y medio.
Crónica. El abuso se convierte en enfermedad crónica que afecta la salud física y mental, sobre todo de niños y adolescentes.
Predisposición. Siempre hay una predisposición biológica, emocional, social o circunstancial. Familias y pares pueden ser inductores de la patología.
Efecto. Cinco cigarrillos de marihuana por semana tienen el mismo potencial carcinogénico que un paquete de cigarrillos al día.
Alerta. Los adultos deben estar alertas cuando la apatía o irritabilidad del niño o adolescente son demasiado frecuentes. También ante la distracción o el desinterés excesivos, y la reiteración de episodios inmunológicos y respiratorios.












