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Gimnasia (LP) 4 - Olimpo 2


(Olé) El empate no les servía a ninguno de los dos. Tanto Gimnasia (LP) como Olimpo sabían que debían salir a enfrentar el partido en el Ciudad de La Plata con la victoria entre ceja y ceja. Así, todo estaba dado para que se armara un partido con muchas emociones, sin demasiados recaudos defensivos y con mayor ambición en ataque.

Y fue así nomás. El local arrancó mejor con la inquietante presencia de Alonso y los destellos de Piatti en la conducción. El equipo bahiense, en tanto, tardó en afirmarse en la cancha y le costó encontrar los caminos al arco de Kletnicki. Sin embargo, el trámite de a poco se fue equilibrando a partir de la inteligencia de Angel Morales para aprovechar los contraataques visitantes.

Pero a los 35′, el uruguayo Alonso se sacó toda la bronca y, con un cabezazo letal, venció a Ramírez. 1-0 y tranquilidad para Sanguinetti y compañía.

Olimpo acusó el golpe y fue con todo en busca de la igualdad. Enseguida Matute se durmió y perdió lo que era el 1-1. Cuando parecía que el Lobo se iba al descanso arriba, Ulloa -entró por Lujambio- venció a Kletnicki y le dio aire a Saporitti.

Ya en el segundo tiempo, Gimnasia (LP) tuvo la gran chance de volver a ponerse arriba, a los 8′, cuando derribaron a Alonso dentro del área y Bassi sancionó penal. Pero el uruguayo perdió en el duelo con Ramírez, quien mandó el disparo del delantero por arriba del travesaño.
El uruguayo no bajó los brazos y fue por más. Y cuando promediaba la segunda parte volvió a ganar de cabeza y otra vez el Lobo se puso arriba. A partir de ahí nació lo mejor del local, que borró de la cancha a un Olimpo desconcertado, que encima se quedó con uno menos por la expulsión de Ulloa.

Se esfumaba el partido y Gimnasia (LP) iba camino a la victoria. Tres minutos y lo que pudiera adicionar Bassi quedaba de juego cuando cayó un centro en el área local y Domínguez le cometió un infantil penal a Tavio. Barrado no falló y el 2-2 cayó como un baldazo de agua fría para el Lobo.

Con mucho amor propio, los de Sanguinetti siguieron yendo y tuvieron premio: centro de Piergüidi que despejó con dificultad la defensa de Olimpo y Domínguez fue en busca del rebote. El lateral se acomodó y le pegó un fierrazo tremendo que dejó sin mucho que hacer a Ramírez. El 3-2 hizo explotar el Ciudad de La Plata.

El gol de Salvatierra, tras una larga corrida de Piergüidi no hizo más que decorar el resultado y permitirle al Lobo dejar de sufrir. Ahora, con su goleador afilado, el equipo platense intentará prolongar este camino y construir un futuro con menos pálidas. En cambio, para el conjunto bahiense el futuro aparece negro y el descenso acecha cada vez más.


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