Los daños sufridos en 400 represas desatan la alarma.// El gobierno de la provincia de Sichuan, la más afectada por el terremoto que el lunes pasado devastó el suroeste de China, informó que la cifra de muertos aumentó a casi 50.000, anuncia la agencia DPA. A pesar de los 100.000 soldados enviados para colaborar en las tareas de rescate, las autoridades de la provincia estiman que la cifra podría aumentar ya que todavía hay más de 20.000 personas bajo los escombros. Para ellos, cada día que pasa significa una menor posibilidad de sobrevivir.
El panorama en Sichuan es desalentador: falta agua potable, alimentos, medicamentos y tiendas para los supervivientes de la catástrofe; también, decenas de miles de personas que quedaron sin hogar pasan sus noches a la intemperie, apenas cubiertos por lonas. Debido a un complejo acceso a la zona del desastre, el jefe de gobierno chino, Wen Jiabao ordenó enviar cien helicópteros donde ya aterrizaron numerosos paracaidistas y también lanzaron toneladas de productos de ayuda.
Pero los daños del terremoto parecen no querer darle una tregua a la provincia de Sichuan. Ahora hay alerta por las grietas que dejaron en los diques los movimientos sísmicos. El ministro para Recursos Hídricos, Chen Lei, habló en Pekín del “serio peligro” que suponen esas grietas en los diques de contención de los embalses, declaró a la agencia oficial Xinhua. “El resquebrajamiento de diques podría ocasionar numerosas víctimas si las inspecciones y los trabajos de saneamiento no se llevan a cabo a tiempo”, advirtió su viceministro, citado por el “China Daily”.
Otra zona afectada es la ciudad de Beichuan. Allí, al norte, todavía hay personas bajo los escombros y temen por la rotura de unas rocas que bloquean al río Jianjiang ya que “si se rompe la pared que bloquea el río, la ciudad será engullida por el agua”, advirtió un experto, señala la agencia DPA.
Por ahora, lo que urge es la necesidad de rescatar a las personas bajo los escombros y los cientos de niños de nueve colegios atrapados entre las ruinas. Los expertos explican que una persona puede sobrevivir tres días sin agua y tres semanas sin comida pero que la situación de estrés y miedo puede alterar el metabolismo y descontar esos días.
Fuente: Crítica Digital













