“La política es mundana. Al político lo único que le interesa es cómo manipular a la gente. Cada vez que dice algo lo dice con ese propósito. A él no le importa la verdad. Por eso los políticos tienen que seguir diciendo mentiras, tienen que seguir prometiendo cosas que no pueden cumplir. Y si quieren manipularte tienen que provocar tus deseos. El político habla para manipular al otro. Su interés es únicamente explotador. El político finge ser moralista porque la gente sigue cierta moralidad. Así que por lo menos tiene que parecerlo. La política posee todo un arsenal destructivo. La política no tiene corazón. Toda la política está basada en mentiras y en tu miedo está su poder. Cuanto más te asustan, más poderosos son.
Los políticos viven de mentiras, viven de promesas, pero esas promesas nunca se cumplen. Son las personas más incapaces del mundo. Su única cualidad es la de saber engañar a las pobres masas, o, en los países pobres, comprar sus votos. Y una vez en el poder se olvidan completamente de que son en realidad los servidores del pueblo; empiezan a comportarse como si fuesen sus amos.
El deseo de poder y dominio sólo surge en una mente enferma. Surge de un complejo de inferioridad. La gente que no sufre de un complejo de inferioridad no se interesa por el poder; se esfuerza por la paz. El significado de la vida sólo puede conocerse en un estado de paz, nunca a través del poder.
Los problemas van en aumento. Los políticos han demostrado su impotencia para resolverlos, pero son incapaces de buscar el consejo de la gente que, por tener mayor claridad, pueda guiarles.
El político vive de la guerra, vive creando alborotos, vive del disturbio; éstos son sus alimentos. Adolfo Hitler escribió en su autobiografía: “Si no tienes enemigos, no podrás ser un gran líder. Incluso si no los tienes, inventa la ficción de que tu país está en peligro, porque cuando la gente tiene miedo es fácil convertirlos en esclavos”.
Cuando la gente tiene miedo está dispuesta a seguir a los políticos. En tu miedo está su poder. Cuanto más te asustan, más poderosos son.
Toda persona que se interesa por el poder sufre de un complejo de inferioridad. En lo más íntimo de su ser, se siente sin valor, inferior a los demás. Es la inferioridad lo que crea la ambición.
La gente llega al más alto peldaño de la escala y allí se da cuenta de que ha desperdiciado toda su vida. Ha llegado, pero ¿a dónde? Ha llegado al lugar por el que estaba luchando y no ha sido una batalla fácil, luchó con uñas y dientes, destrozando por el camino a otros, usándoles como medio y pisándoles la cabeza.
Has llegado al final de la escalera, y ¿qué has ganado? Simplemente has desperdiciado toda tu vida. Pero incluso para aceptar esto se necesita un gran valor. Es mejor continuar sonriendo y manteniendo la ilusión; así por lo menos otros pensarán que eres un gran hombre.
Libro: Sacerdotes y políticos: La mafia del Alma de Osho (1931-1990) - (Ediciones Gulaab)
“La política es una competición. Y, como en cualquier competición, sólo vale una cosa. Ganar.” Maquiavelo












